A JESÚS DEL PRENDIMIENTO Y Mª SANTÍSIMA DEL GRAN PERDÓN
Jamás ante el sarcasmo y la traición,
sellada con un beso de veneno,
se pudo ver un gesto más sereno
y ecuánime, frente a la sinrazón.
Tú sabías de Judas la intención
y, de lo escrito, a nada eras ajeno.
Y a tu amargo dolor, –clavel moreno–
se suma el de tu Madre del Perdón.
Prendido vas mi Dios, como un ladrón.
Prendido por un beso traicionero
y, a todos, vas prendiendo el corazón.
Málaga te acompaña en tu Pasión.
Jesús del Prendimiento, es tu sendero
de luz, misericordia y gran perdón.
II
Qué dolor y ternura en conjunción
lleva su santa faz, pura y divina.
Qué aroma de azahar, el que trasmina,
cuando el domingo sale en procesión.
Madre nuestra, Virgen del Gran Perdón,
bella estampa de lirio y clavellina;
por las calles de Málaga camina
detrás del Hijo, en desconsolación.
Concédenos perdón, dulce Señora,
faro de esta hermandad capuchinera,
rayo de sol, lucero de la aurora,
insignia de esta tierra marinera.
Madre del Gran Perdón, -¡la que enamora!-
de Ti llevo prendida el alma entera.
© Carmen Aguirre
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http://www.youtube.com/watch?v=Vgyobdsv19s
LA SEGUIRIYA
Guitarras cuajan lamentos…
¡cinco de la madruga!.
Dolor, tristeza, agonía:
el alma de luto está.
Lleva el aire Seguiriyas,
¡angustias de oscuridad!,
¡grito que quiebra gargantas
desgranando soledad!
El silencio… es más silencio,
¡la noche penando va!.
Ya sólo quedan los ecos…
Y el aire…
¡y el aire gime un cantar!
©Carmen Aguirre
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http://www.youtube.com/watch?v=m5h-jqWxAe8&feature=channel_video_title
¡Soleá!
crisol de dicha y pesares
fundíos en la garganta
al conjuro de puñales.
Soleá de soleares
¡¡Soleá!!
Corazón que se desangra,
y al mismo centro se agarra
y no puedes razonar.
Soleá de soleares...
¡¡Soleá!!
Tan difícil de lidiar,
toro de la mejor casta
que no se deja engañar.
Soleá de soleares...
¡¡Soleá!!
Derroche de sentimiento,
fusión de cielo y lamento.
Del infierno a los altares
me llevan las soleares...
¡¡Soleá!!
© Carmen Aguirre
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http://www.youtube.com/watch?v=dIIXPPuFkfw
UN CLAVEL PARA EL ROCÍO
¡Un clavel para el Rocío!
¡Un clavel para la Novia!
Todos los blancos claveles
que su pureza atesora.
Y aquí está Málaga entera
con su Virgen y su Novia,
y todos los malagueños
ante sus plantas se postran.
Y el pueblo se arremolina
para ver a la Señora,
que ya sale esplendorosa
igual que una clara aurora.
¡Cómo reluce su trono!
¡Cómo las flores la aroman!
¡Qué guapa viene ¡ ¡qué guapa!,
del barrio de la Victoria.
Es una rosa de nieve
derramando pura gloria;
y en sus ojos se refleja
toda la misericordia.
Madrecita del Rocío
¡la de la blanca mantilla!,
no he visto Virgen más guapa:
¡Novia de la tierra mía!!
Eres Rocío del cielo,
Estrella de la mañana,
Rocío llena de dulzura,
Rocío malacitana:
la que hace blanco el camino
y nos rocía con su gracia.
Eres Rocío de amores….
Eres… ¡¡eres la Novia de Málaga!
© Carmen Aguirre
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http://youtu.be/6nk14xme5c4
Cuajaíta de azahar,
una Cruz han levantao
en medio del Limonar.
Mi corazón se ha prendao
de una que hay en la Alameda,
hecha con lirios moraos.
Es la de la Malagueta
de clavelitos granates,
blanca mantilla y peineta.
Y en el barrio del Perchel
está la cruz más castiza
que en Málaga se pué ver.
Hay una en Pedregalejo
con caracolas de nácar,
que brilla como un espejo.
Y a la que está en Capuchinos,
le han colocao azucenas
entre ramitas de pino.
De olitas del rebalaje,
la de la Misericordia
está cubierta de encajes.
Que no se puede aguantar,
juncal entre las juncales
es la de la Trinidad.
Y ésta pasará a la historia,
lunas y soles brillando
en la Cruz de la Victoria.
¡Málaga del alma mía,
la de las Cruces de Mayo
más bellas de Andalucía!
© Carmen Aguirre
Accésit del IX Certamen de “Versos y Coplas
a la Cruz de Mayo”. Año 2000 Casa de Melilla en Málaga.
POEMA A LA VIRGEN DE LA AMARGURA
Para ver, pinche el enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=ivrFkIpCCPc
Traslado de la Cofradía de Estudiantes: Santísimo Cristo Coronado de Espinas y Mª Santísima de Gracia y Esperanza
Para ver, pinche el enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=MSg_1fP9Zms
Al filo de la primavera, sobre esa fecha, conmemoramos la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo, que desemboca en su Gloriosa Resurrección. ¡Nada tendría sentido sin ésta!
Semana de Pasión y de Saetas. La Saeta es, ante todo, la nota más apasionada y sentida de la Semana Santa, porque en las venas se siente y en las venas se lleva esta oración hecha cante. La saeta es la expresión de una liturgia popular, sentimiento derretido que quema las entrañas , grito de amor y agonía con el que el pueblo andaluz canta a sus Sagradas Imágenes, para contarles sus cuitas, para aliviarles sus penas, para ensalzar la belleza de María Santísima que, aunque transida de dolor por el martirio del Hijo, va guapa como Ella sola, como llena de gracia que es, y bendita entre todas las mujeres.
Del barrio de la Victoria,
rodeada de claveles,
derramando pura gloria
viene una rosa de nieve.
Madrecita del Rocío,
¡la de la blanca mantilla!
No he visto Virgen más guapa:
¡Novia de la tierra mía!
La Saeta tiene, como todo , unos antecedentes históricos: como canción popular es muy antigua, se le llamaba “cantar la Pasión”, y su primitiva forma era una entonación recitativa de la Pasión de Jesucristo, que el pueblo no siempre cantaba entera, sino que la fraccionaba convirtiendo un larguísimo romance en varios cantos basados en estrofas generalmente octosílabas . Eso proviene de que la himnodia cristiana, gracias a San Ambrosio de Milán, fue adaptando la salmodia hebrea para enriquecer así, la liturgia cristiana, y el pueblo de España enriquecido por la fe que ya tenía lo incorporó a sus rezos, esos rezos salmodiados que, poco a poco, fueron calando en la costumbre y en la devoción de los cristianos, durante varios siglos.
Así llegó esta costumbre al siglo XIX, en que ya el concepto estético flamenco trastorna las canciones anteriormente existentes, y termina por crear un canto nuevo, que continúa practicándose en la Semana Santa, preferentemente dedicado a las imágenes representativas de la Pasión de Jesucristo, que la fe del pueblo cristiano sacaba en procesión.
Durante un tiempo convivieron en la práctica popular las Saetas Antiguas, también llamada “Llana” o de “Pasión”, cuyas variedades más conocidas son las que se cantan o se cantaron… en Marchena, Utrera, Arcos de la Frontera, Casarabonela, Álora ect.
Una de las más antiguas de Álora, dice así:
En la calle e’ la Amargura
Cristo a su madre encontró.
No se pudieron hablar
de sentimiento y dolor.
Mirarlo por donde viene
el mejor de los nacíos,
con la Cruz sobre los hombros
y el rostro descolorío.
Ya lo llevan, ya lo traen,
ya lo coronan de espinas,
y la sangre le chorrea
por su carita divina.
Otras de las variedades, fueron las “Cuarteleras” de Puente Genil; estas saetas se suelen cantar en los lugares de reunión de cada Hermandad, que allí le llaman “cuarteles”, con la particularidad de que son interpretadas por dos voces alternativamente, y la música de la saeta recibe un sello especial. He aquí una letra:
Mañana parte el Maestro
no quiere que hagamos ná,
que lo tiene decidío
por bien de la humaniá.
En el patio de Caifás
cantó el gallo y dijo Pedro;
yo no conozco a este hombre
ni tampoco es mi maestro.
Poco a poco, la Saeta Flamenca fue imponiéndose a la Saeta Llana, ya que tiene más riqueza melódica y proporciona más lucimiento al cantaor. La Saeta Flamenca encontró su cauce perfecto en la seguiriya y, ya en el siglo XX, encuentra buenos cantaores que la desarrollan y la fijan como una variedad más, dentro de estos cantes. Destacan: la Niña los Peines, Vallejo, la Niña la Alfalfa, Manuel Centeno, el Niño Gloria y Joaquín Vargas Soto, el “Cojo de Málaga”, que sentía una profunda devoción por el Cristo de los Gitanos, –de cuya Cofradía fue hermano mayor– al que acompañaba siempre como mayordomo; en cada parada que hacía el trono, se plantaba delante del “Moreno” y agarrado a su muleta, dejaba que se le saliese el alma a borbotones para aliviar con su cante al Rey de los “calós”, a su Cristo amarrado a la columna, con la espalda lacerada de tantos latigazos. Él quería que cada saeta suya, fuera un bálsamo que restañara las heridas de su Dios, de su divino “Manuel”, al que tanto amaba.
A azotes lo han sentenciao
siendo el mismo hijo de Dios.
Pare mío de los Gitanos,
que no quiero verte yo
a una columna amarrao.
Le corren ríos de sangre
por su espalda escarnecía,
y no sé cómo aliviarle
el dolor de sus herías.
La fuerza del Flamenco crea otros tipos de Saetas que, si bien no alcanza la perfección de la seguiriya, también consiguen carta de naturaleza flamenca; me refiero a la Saeta por Carceleras, (que la magnífica cantaora malagueña: Lolita Parra, perfeccionó); y a la Saeta por Martinetes. Precisamente, la unión de la seguiriya con el martinete dio origen, por los años cuarenta, a la Saeta Malagueña. A la nuestra, a la más difícil y bella de todas, a la que roza el límite de la perfección. Al principio se cantaba entre dos saeteros, pero hubo cantaores que completaron la unión de las dos saetas en un solo cantaor, lo que supuso un alarde de facultades que provocó la admiración y el entusiasmo de los aficionados. Los protagonistas de esta novedad fueron en Málaga: Ramón de Aguadulce, Antonio Moreno, Pedro del Puerto, Pepe de la Isla y Pablo de Écija.
Una vez consolidada esta costumbre, destacaron muy buenos saeteros malagueños, como María Navarro o María la Faraona. ¿Quién no se acuerda de María la Faraona?, de la cadencia de su saeta, de su seguridad en los tonos, de su pureza de estilo y, sobre todo, de su emoción. Cómo se agitaba su pequeño cuerpo, y sus brazos y sus manos. Cómo su rostro se transformaba de emoción. Cómo le afloraba el sentimiento de la fe, al ver a su Cristo de la Misericordia y a su Jesús Cautivo. ¡Cautivo de amor, Cautivo de Málaga y de todos los malagueños!.
¿Por qué lo llevan cautivo
siendo el más bueno en la tierra?
Delito no ha cometío,
¡desamarradle las cuerdas
al mejor de los nacíos!
Al Cautivo malagueño,
del barrio la Triniá,
se le ha quedao mi saeta
en su túnica enredá.
¿Y qué decir del maestro Antonio de Canillas? Inigualable en su estilo, que perfeccionó nuestra Saeta dándole su impronta y ese toque personal que le sale de las entretelas del corazón. Por suerte, todavía, seguimos escuchándolo cada Semana Santa a pie de trono o desde un balcón, en la salida y los encierros de tantas cofradías malagueñas, con la devoción a flor de piel, cantándole a sus Vírgenes y Cristos.
Mare mía de Zamarrilla,
la que amparó al bandolero,
por tu gracia tan divina,
que nos acojas te ruego
en tu manto cada día.
Mi Virgen de la Amargura,
Tú eres rosa de dos barrios:
Rosa de los percheleros,
Rosa de los Trinitarios.
Quién pudiera Padre mío
librarte de tu agonía,
para quitarle las penas
a nuestra madre María:
de su cara de azucena.
Divino Cristo moreno,
¡ay, Jesús de la Agonía!,
porque pasara tu cáliz
yo no sé lo que daría.
La Semana Santa ya está a la vuelta de la esquina, y la Pasión seguirá su cauce, sucediéndose los misterios de la misma. Las saetas cortarán el aire, hasta perderse en el azahar o en la luminaria de un lucero. Se abrirán nuestros sentidos y seguiremos embriagándonos de emoción y belleza, de luz y cera, del aroma de las flores y del incienso, de los sonidos de las Marchas, de las cornetas y tambores, del color y el tacto de las túnicas de los nazarenos, de la grandiosidad de los tronos y de la majestad de nuestros Cristos y Vírgenes.
Pero, sobre todo, se nos quedará clavado en el alma, ese dardo de amor infinito, ese cante que va de dentro afuera, y emprende el vuelo desde las fibras del corazón, ese ¡ay!, salido de la profundidad del sentimiento, esa llamarada de fe que es la Saeta.
CARMEN AGUIRRE
La Revista SOLEÁ es el órgano de difusión de la Federación de Asociaciones Regionales Andaluzas en Euskadi "García Lorca".
En el nº 9 de dicha Revista nos complacemos en publicar la
entrevista realizada a Carmen Aguirre, multiganadora en el
Certamen Internacional de Letras Flamencas 09
Queridos amigos y seguidores de este blog, comunicaros el fallo del XXIII CONCURSO INTERNACIONAL DE LETRAS FLAMENCAS DE LA ASOCIACIÓN ANDALUZA "HIJOS DE ALMÁCHAR" DE BARAKALDO.
Espero que os alegréis conmigo, porque este año he conseguido el 1º premio y los 6 especiales, que me serán entregados el próximo día 7 de diciembre en el Teatro de Barakaldo..
Y como un botón de muestra os reseño algunas coplas de mi trabajo
SEGUIRIYA
Jesús nazareno
¡por tu santa sangre!
las gatiguitas que yo estoy pasando
tienes que aliviarme.
VERDIAL
El Borge y Benagalbón,
¡viva Almáchar que lo vale!
que al son de los verdiales
tiende las uvas al sol
pa que sus mieles derramen.
MALAGUEÑA
Mi agua, mi pan y mi abrigo,
todo por ti lo daría...
¡Que hasta el alma perdería
por estar siempre contigo
y no me arrepentiría!
SOLEÁ
Hicimos pacto de olvío:
tú olvidaste mi queré,..
yo olvidé que t'he querío.
FANDANGO
Pa qué tanto batallar
a toas las horas del día,
si la muerte está escondía
en cada sitio y lugar
pa arrebatarnos la vía.
BULERÍA
Aunque me digas que no,
tus ojos van publicando
lo que siente el corazón.
Carmen Aguirre

Foto retrospectiva: entrega de premios del XII Concurso de Letras Flamencas
PALOMA
El aire se hace risueño
cuando por la calle asomas,
y un revuelo de palomas
puebla el cielo malagueño.
Miércoles Santo –de ensueño–
perfumado de azahar.
Tu trono es un palomar
donde posarme quisiera,
para ir, Señora, a tu vera
en este peregrinar.
Se refleja en tu mirada
un gran caudal de dulzura,
que hace de la noche oscura
esperanza derramada.
Tú eres luz de la alborada
y lucero de la aurora.
¡Hermosísima Señora!
Paloma, ¡dulce María!,
acoge a esta tierra mía
bajo tu ala protectora.
Carmen Aguirre
Para ver el vídeo pinchar el enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=ViSYvbZFSzo
CRISTO DE LOS GITANOS Y MARÍA DE LA O
De la calle los Frailes
salió el “Manué”,
y su divina Madre
viene tras Él.
Qué algarabía,
los gitanos le bailan
por bulerías.
De bronce es el “Moreno,”
y va ataíto,
penden de sus cadenas
boqueroncitos.
Que son de oro,
de la mar malagueña
su gran tesoro.
¡Guapo es nuestro Señor!
¡Guapa es su Madre!
Y les llueven piropos
de todas partes.
Ellos le cantan,
con la fe que les sale
de sus gargantas.
Que es la Reina gitana:
la de la O,
y su Hijo es el Rey
de los calós.
¡Viva el “Manué”,
y su divina Madre
que va tras Él!
© Carmen Aguirre
Pinchar el enlace para ver video:
http://www.youtube.com/watch?v=WMV6jOzGlpk
Estamos en las fechas en las que, como cada año, conmemoramos la venida del Niño Dios a la tierra. Así que os dejo estos dos villancicos por Cantes de Málaga para alabanza y gloria de su nombre.
¡¡Feliz Navidad!!
http://www.youtube.com/watch?v=ZlVkOFNWrpM
http://www.youtube.com/watch?v=39jNuxBhoA0
Para todos los que le guste el cante flamenco, he montado en vídeo unas Granaínas que le dediqué a Federico García Lorca. Están interpretadas por el cantaor rondeño, Paco Pereña, acompañado a la guitarra por Miguel Laín.
Para visionar el vídeo, sólo tenéis que pinchar en el enlace.
http://es.youtube.com/watch?v=EZJnY3-F1BI
PREGÓN DE LA XXXI NOCHE DEL VINO
CÓMPETA 15 DE AGOSTO DE 2006
CARMEN AGUIRRE
¡Buenas noches, Cómpeta!
Buenas noches excelentísimas autoridades, señoras y señores; a todos los nacidos aquí, y a los que viniendo de otras tierras escogieron sentar sus reales en este bello pueblo de la Axarquía.
Lo primero, agradecer al Ayuntamiento de Cómpeta por haberme brindado el alto honor de ser la pregonera de esta trigésimo primera “Noche del Vino”. Y, ¡como no!, al presidente del Centro de Cultura Andaluza, Pablo Franco, que fue quien me propuso para abrir las puertas de este sin par evento. Muchas gracias también, por hacer mi presentación, a Salvador de la Peña: periodista, que sabe de flamenco lo que no está escrito, y maestro en el decir de los pregones. Y por supuesto a todos los que estáis aquí esta noche.
Hoy llegué a Cómpeta, amigos,
en este día señalado.
Vengo a pregonar la Fiesta
con la amistad en la mano.
Y en esta noche agosteña
y por el vino hermanados,
quiero dejaros mi verso
con el alma a flor de labio.
Que hablaros del vino, es:
nombrar coraje y trabajo,
es empeño y esperanza,
¡es sudor de todo el año!.
Es la lucha cuerpo a cuerpo
con el terreno inclinado.
Es venerar a la tierra
cual si fuera un santuario,
para que nos den las viñas
el fruto ya fecundado
por las brisas que le llegan
del azul Mediterráneo.
¡Y que se cuajen las cepas
de verdes y hermosos pámpanos!,
¡que los racimos florezcan
y, así, poder vendimiarlos!.
¡Que se maduren las uvas
al beso del sol dorado!,
para que amanezca el vino…
¡para que el vino amanezca:
alegre, libre y sagrado! (1)
Nuestros antepasados supieron lo que es trabajar de sol a sol; del cuidado de las viñas, de esas viñas que tapizan los campos, como si se tratase de un encaje de bolillos, salpicado de perlas verdes y doradas. Ellos… nuestros mayores, nos enseñaron su siembra y su cuidado, la recolección, y el asoleo de las uvas en los paseros. Tenían la esencia territorial tan arraigada como las raíces de las cepas, y supieron legarnos esa sabiduría que nace como claros veneros de las entrañas de la madre tierra.
Cómpeta blanca y bonita,
el pueblo de mis mayores.
Por toítos sus rincones,
llamaban a los Requena
de apodo “los Tocaores”. (2)
…. Y es que mis ancestros están en estos pagos, en esta hermosa tierra, dulce y acogedora, a la que llaman “Cornisa de la Costa del Sol”. Aquí nacieron mis antepasados; mis bisabuelos por línea materna: José Requena Franquelo y Carmen Pérez, de cuyo seno nacieron 6 hijos, siendo el pequeño de ellos mi abuelo Manuel. Esta que es mi familia, era conocida por el apodo de “los Tocaores”. Yo les puedo dar fe, de que mi abuelo tocaba el violín y el piano, y que fue director de la Banda Municipal, de Álora. Y ¡cómo voy a olvidarme de mi abuela! Josefa Robles Molina, que aunque nacida en Colmenar y criada en Torrox, parió en Cómpeta a 5 de sus 12 hijos. Ella, cuyo padre fue profesor de música, también impartía clases de piano y tocaba el órgano en la iglesia. ¡Y como de casta le viene al galgo!…. continúan con la tradición mis primos: Antonio y Juan Requena, que son guitarristas flamencos; y mis sobrinos Rafael y Víctor, que se han inclinado por la guitarra clásica y el violín. ¡Por algo, pienso yo, nos tenían que llamar “los Tocaores”!.
De Cómpeta era mi abuelo,
mi abuela de Colmenar,
que bendita sea mi madre
que también es del lugar,
mi raíz es de tierra adentro
aunque nací junto al mar. (3)
Llegado a este punto, quisiera, con el permiso de ustedes, dedicarle este pregón a mi madre: Carmen Requena Robles, ya que a ella tengo que agradecerle, aparte de la vida, el cariño que me inculcó por Cómpeta, ( su pueblo), del que partió siendo una niña y del que guarda imborrables recuerdos. Recuerdos vividos en la paz de estos terrenos, entre sus gentes, en estas calles empinadas, que quieren alcanzar el firmamento. Me cuenta, que su padre era ayudante de farmacia; y que su tío Emilio tenía un bar en esta misma plaza en la que nos encontramos.
Se le iluminan los ojos, esos ojos suyos, verdes enveraos, al recordar su niñez en el cortijo de sus abuelos; cortijo con su lagar y su bodeguilla y un hermoso patio, en el cual había un largo poyete donde se sentaban los viñadores a la espera de que su abuela, mamá Carmen, sacara la botella de aguardiente y les diera una copita antes de irse a faenar.
¡Por eso, esta noche os voy a hablar desde la voz de la sangre, desde el corazón, desde mis raíces, que son las de esta tierra vuestra y mía por la gracia de Dios!.
¡Cómpeta!,
crucesito de caminos,
cornisa al Mediterráneo,
tierra de sol y de vino.
¡Cómpeta!,
blanco pueblo de montaña,
cuajadito de mil flores
al pie de sierra Almijara
¡Cómpeta!,
la de la uva moscatel;
las pasas de tus paseros
están destilando miel.
¡Cómpeta!,
¡te lo tengo que decir:
una parte de mi alma
se quedará junto a ti! (4)
Y es verdad esto que os digo. ¿Quiénes de los que estáis aquí esta noche, no ha dejado en esta tierra un trozo de su alma, o bien, se ha quedado a vivir en este pedazo de paraíso?. La prueba es que todo aquel que llega, se queda enamorado de este lugar de ensueño: de la inmensidad de sus sierras: Tejeda y Almijara, de sus claros manantiales, del blanco de la cal, que a fuerza de ser blanco se azulea al reflejo de añil que le da cielo; y sus gentes, más que hospitalarias, te reciben como si de hermanos se tratase.
¡Aquí, en Cómpeta, el aire es aún más puro, y nos llega preñado de los más sutiles aromas! ¡El sol es un gran pandero que derrama su bienhechora luminosidad para asolear las viñas de las que nacen miles de soles pequeñitos, que nos darán el néctar de los dioses!.
*********
Hoy, desde mediodía, el pueblo está de fiesta. Hemos disfrutado del magnífico espectáculo de la pisa, y degustado sus exquisitas migas, regadas por los vinos del terreno. Se nos ha alegrado el corazón al escuchar los fandangos competeños y los cantes y bailes por verdiales.
Hoy, día de la Virgen de Agosto: Ntra. Sra. de la Asunción, y al amparo de la parroquia del mismo nombre, que se alza majestuosa, como joya de incalculable valor, me gustaría entonar un canto de alabanza a la Señora:
Coronada de estrellas, cual la aurora,
y con traje de sol, que refulgía,
subiste hasta los cielos, Madre mía,
Madre del Redentor, Reina y Señora.
Asunta en cuerpo y alma, estás ahora
en la gloria del Padre, ¡oh María!
Para honor de la Iglesia y su alegría
de la cual fuiste excelsa inspiradora.
Tu pureza no admite corrupción,
pues tu seno fue templo del Dios Hijo:
remanso de agua clara y milagrosa,
vereda que abre vías al perdón,
azucena de luz, senda y cobijo:
Máter de la Asunción: ¡Madre amorosa! (5)
Desde esta plaza de la Almijara, desde este palco natural, arropada por todos ustedes, y con ese puntito tan especial que nos procura el vino, os digo que:
La noche quiero pasar
entre fiesta y alegría,
y con vuestra compañía,
en círculos de amistad,
ver amanecer el día. (6)
Pero antes, vivamos la noche, esta noche llena de magia y de vino, de poesía y de cante. Celebremos todos juntos, bajo está bóveda de estrellas, lo que desde hace 31 años se viene sucediendo. Desde esa primera vez, en 1975, en la que dejó su impronta y su verbo la gran Gloria Fuertes, y pasando por los demás ilustres pregoneros que me antecedieron en la tarea de glosar la Noche del Vino.
***************
Desde el principio del mundo, todos los pueblos que dependían de los frutos, que albergaba en su seno la madre tierra, han celebrado la época de la cosecha. No podía ser menos en Cómpeta, pueblo eminentemente agrícola, ¡honrado y laborioso!, ¡con marcadas señas de identidad!. Dedicado desde siempre al olivo, al almendro y , sobre todo, a la vid, que han cultivado a lo largo de los tiempos. ¡Pueblo madurado en la historia, que se alimenta en sus mitos y costumbres tradicionales!.
Su paisaje envidiable, ha hecho del turismo otra fuente de ingresos, ya que aquí conviven muchísimas personas de distintas nacionalidades, que han encontrado en Cómpeta su segunda patria. ¡Porque Cómpeta es hospitalaria y trabajadora, celosa de sus tradiciones y de su vino que le ha dado fama en el mundo entero!
Nuestras viñas se criaron
al beso del padre sol;
la tierra le dio el sabor,
y en su madre maduraron
con la solera mayor. (7)
***
Málaga, bella y radiante,
un paraíso divino,
¡Málaga, bella y radiante!
con su vino y con su cante…
dulce cante y dulce vino
que se meten en la sangre. (8)
***
¡Vivan los montes de Málaga
y los sones verdialeros!
¡Vivan los montes de Málaga
de olivos y de paseros!...
Y este vinillo que alegra
desde el último al primero. (9)
El insigne poeta de la raza, Salvador Rueda, axárquico universal, creció rodeado de la naturaleza y nos desveló en sus poemas los secretos de la “Gran Creadora”. Por él supimos que “el sol elabora con rayos de oro la flor en la rama”, y que “el higo chumbo es un doctor que estudia ciencias de espinas”; “de las flores de almendro con sus risas de niño”; “de la pequeña abeja y el culantrillo del aljibe”, o de que la cigarra con “su voz cascada y bella madura los racimos, templados en la tierra del sol por las calores”….
Era por agosto,
y ornando las cepas,
las moscateles lucían sus ámbares
de velo de oro y halagos de felpa,
que huelen a seno de nido
y a seno de virgen morena…. (10)
****
A lluvia de calor, techo de parras,
a reposo de pino,
actividad de avispas y cigarras
en el sarmiento fino,
cuerda de pompas y sostén del vino… (11)
****
¡Baile, cante y vino!… Noche del dios Baco. Noche de Dionisos, el dios griego que, según la mitología, extendió el cultivo de la vid. Vino, que nació con el hombre y ha estado presente desde el principio de los siglos, y de ello da prueba los restos prehistóricos encontrados con fósiles de orujo o de uva prensada.
Dice el libro del Génesis que el primer viñatero fue Noé, que después del diluvio, planta vides y bebe de su zumo; haciendo coincidir el renacimiento de la humanidad con el nacimiento del vino.
Por eso
“El hombre sabe a vino. El vino a hombre.
Es un secreto a voces el misterio.
Desde lo más remoto vienen juntos
rompiendo las ventanas del silencio.
La memoria del vino, es la memoria
del labrador de pámpanos y estrellas
que un día, ya de pie, mató al olvido
y se vino a zancadas por la tierra.
El antiguo pastor de las edades
guardó los cereales, la herramienta,
llevó la vid con él sobre los siglos
para ver regresar la primavera”…. (12)

Porque el vino se da la mano con el hombre desde lo más inmemorial del tiempo hasta el presente. Es el símbolo eterno de la vida. Y arraigó en la cultura mediterránea tanto en lo cotidiano como en lo sagrado.
El vino es un don de Dios y su abundancia es señal de bendición. ¡El pueblo mismo es la viña de Dios!. En la Consagración, el vino se convierte en la sangre de Cristo: sangre de la alianza nueva y eterna.
“Elixir de la vida”, lo llamaron los babilonios, ¡y nunca mejor dicho!, pues cuando se hace buen uso del vino es salud y medicina, tanto del cuerpo como del espíritu, ya que según dijo Séneca: “el vino lava nuestras inquietudes, enjuga el alma hasta lo hondo y, entre otras virtudes, asegura la curación de la tristeza.”
Rumor de vino, música de la alegría, ¡sangre de la madre tierra!:
Vino color de día,
vino color de noche,
vino con pies de púrpura
o sangre de topacio,
vino,
estrellado hijo
de la tierra,
vino, liso
como una espada de oro,
suave
como un desordenado terciopelo,
vino encaracolado
y suspendido,
amoroso,
marino,
nunca has cabido en una copa,
en un canto, en un hombre,
coral, gregario eres,
y cuando menos, mutuo…
El vino
mueve la primavera,
crece como una planta la alegría,
caen muros,
peñascos,
se cierran los abismos,
nace el canto….. (13)
******
Dijo Manuel Machado que: “vino, sentimiento, guitarra y poesía hacen los cantares de la patria mía”…. Y yo os digo: que mi patria es esta, ¡mi cante la malagueña!, ¡mi guitarra el odre de la poesía!, y mi vino… ¡mi vino!… ¡el de Málaga!.
Vino nacido de las viñas que están con nosotros desde la fundación de Mainake. ¡Ese vino cuya elaboración data del Bajo Imperio Romano!. ¡Ese mismo vino que durante la dominación árabe, y a pesar de su prohibición, se bebía con el nombre de Xarab al Malaquí, porque su ingestión no era pecado!. Ése, al que nombraron en Francia: “Cardenal de los Vinos”, y que Catalina II, la zarina de Rusia, eximio de impuestos. ¡Esos son nuestros vinos!, vinos con historia y solera; conocidos y apreciados en el mundo entero, y por los que han velado la Hermandad de Viñeros: ¡Sangre de uvas, doradas lágrimas de la tierra que saben a gloria bendita!.
¡Dejad que os eche un cante
de amor y vino a la tierra!,
un cante por malagueñas
que las penitas arranque.
Que el flamenco como el vino
tiene que paladearse,
tiene que tocar la fibra
y tiene que desangrarse.
Debe bajar hasta el fondo
de la bodega del pecho,
y debe purificarse
para fluir por derecho.
Vestido de luz se alce
desde la bóveda oscura,
y que llegue hasta los labios
con la solera más pura.
Que su sangre sea la sangre
que nos corre por las venas,
¡que sea fuente, mar y río,
que sea fuego, llama y vela!.
Que por los cinco sentíos
se nos vayan adentrando:
flamenco, ¡vino y flamenco!,
¡flamenco y vino hermanados!
¡Así!, ¡que el vino nos cante!,
y en su conjuro enredados
nos suenen todos los sones
que de la tierra ha mamado.
¡Qué alegre resuena el vino
al cantar por alegrías!
¡Qué redondo en soleares!
¡Qué solera en seguiriyas!
Generoso en los fandangos
y suave en la granaína.
Por tonás, profundo y firme,
por tangos… ¡qué picardía!
Vino que salta y repica
con raza en las bulerías.
Y por cantes de la tierra…
(¡cantes de la tierra mía!)
es dulzura y esperanza,
bouquet, néctar y ambrosía:
es el santo sacramento
que nos cura las heridas.
Así, que amigos, ¡bebamos!…
¡bebamos todos unidos!
¡Elevemos nuestras copas
hacia el inmenso infinito!
Que se cumpla la promesa.
¡Que sean ustedes testigos
de que en esta noche mágica,
en la gran Noche del Vino,
en estos pagos de Cómpeta,
con Baco y con Dionisos,
el vino nos ha cantado…
y le hemos cantado al vino! (14)
He dicho

Carmen Aguirre Requena. En Cómpeta a 15 de Agosto de 2006
Notas
(1) Hoy vine a Cómpeta... Carmen Aguirre Requena
(2) Cómpeta blanca y bonita. (fandango) Carmen Aguirre
(3) De Cómpeta era mi abuelo. Carmen Aguirre
(4) ¡Cómpeta!. Carmen Aguirre Requena
(5) Máter de la Asunción. Carmen Aguirre
(6) La noche quiero pasar… (verdial) Carmen Aguirre
(7) Nuestras viñas se criaron… (verdial) Carmen Aguirre
(8) Málaga, bella y radiante… (verdial) Carmen Aguirre
(9) ¡Vivan los montes de Málaga!… (verdial) Carmen Aguirre
(10) Era por agosto… (fragmento de “Camino de Vélez) Salvador Rueda
(11) A lluvia de calor… (fragmento de “Oda al vino”) Miguel Hernández
(12) El hombre sabe a vino, (fragmento de "Carta de vinos) Armando Tejada .
(13) Vino color de día… (fragmento “Oda al vino”) Pablo Neruda
(14) Dejad que os eche un cante. Carmen Aguirre Requena
CENTRO CULTURAL FLAMENCO "LA MALAGUEÑA"
CARMEN AGUIRRE
Buenas noches a todos. Lo primero, agradecer al Centro Cultural: “La Malagueña”, que haya pensado en mí, para hacer este pregón de la Exaltación a la Saeta. Gracias, a Dña. Dolores Barrionuevo que ha sido mi enlace con esta entidad. Un respetuoso saludo a los representantes de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Perdón y María Santísima de Nueva Esperanza, los Sagrados Titulares, la luz y la guía de este barrio de Nueva Málaga.
Agradeceros a todos los presentes, vuestra asistencia, y ese calor humano que desprendéis y, que tanto me arropa. Y , cómo no, a la anterior Pregonera, mi amiga Juanita Torres, que ha sido quien ha hecho mi presentación.
Ya es primavera, y con ella nos llega la Semana Santa, esta fecha en la que conmemoramos la Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, que desemboca en su Gloriosa Resurrección. ¡Nada tendría sentido sin ésta!
A modo de introducción, voy a empezar con un poema a nuestra Semana Santa, y después me ceñiré al tema que nos ocupa, que es la Exaltación a la Saeta.
Semana Santa de Málaga,
¿qué misterio es el que encierras?...
Llegas con el azahar,
con el romero y la cera,
los varales cimbreantes,
las bambalinas risueñas;
va la corona de espinas
junto con la diadema,
y la sangre y el sudor
con las flores y las velas.
¿Qué tiene el hombre de trono,
y el cofrade y la Saeta,
la mantilla y la Cruz-Guía?...
¿Y qué tienen las promesas?,
que van tras los Titulares
acompañando sus sendas.
-No te lo puedo explicar; hay que sentirlo en las venas.
¿Qué tienes, Madre bendita,
que de ternura me llenas?.
Y Tú, Jesús, ¡¿di qué tienes?!...
¿Qué cruel calvario te espera,
cargando con el madero
como cada primavera?.
-No te lo puedo explicar; hay que sentirlo en las venas.
Hay un no sé qué, de rito,
de devoción y tristeza,
de hermandad y de esperanza,
de colorido y belleza:
así es la Semana Santa
en la tierra malagueña.
-Más no te puedo explicar; ¡hay que sentirla en las venas!.
Porque en las venas se siente, y en las venas se lleva esta Oración hecha cante, este misterio de fe popular que es la Saeta. La Saeta tiene, como todo , unos antecedentes históricos: Como canción popular, es muy antigua, se le llamaba “cantar la Pasión”, y su primitiva forma, era una entonación recitativa de la Pasión de Jesucristo que, el pueblo no siempre cantaba entera, sino que la fraccionaba, convirtiendo un larguísimo romance en varios cantos basados en estrofas generalmente octosílabas . Eso proviene de que la himnodia cristiana, gracias a San Ambrosio de Milán, fue adaptando la salmodia hebrea para enriquecer así, esta liturgia que el pueblo de España, movido por la fe que ya tenía incorporó a sus rezos, esos rezos salmodiados que, poco a poco, fueron calando en la costumbre y en la devoción de los cristianos, durante varios siglos.
Así llegó esta costumbre al siglo XIX, en que ya el concepto estético flamenco trastorna las canciones anteriormente existentes, y termina por crear un canto nuevo, que continúa practicándose en la Semana Santa, preferentemente dedicado a las imágenes representativas de la Pasión de Jesucristo, que la fe del pueblo cristiano sacaba en procesión.
Durante un tiempo convivieron en la práctica popular las Saetas Antiguas, también llamada “Llana” o de “Pasión”, cuyas variedades más conocidas son las que se cantan o se cantaron… en Marchena, Utrera, Arcos de la Frontera, Casarabonela, Álora ect.
Una de las más antiguas de Álora, dice así:
En la calle e’ la Amargura
Cristo a su madre encontró.
No se pudieron hablar
de sentimiento y dolor.
Mirarlo por donde viene
el mejor de los nacíos,
con la Cruz sobre los hombros
y el rostro descolorío.
Ya lo llevan, ya lo traen,
ya lo coronan de espinas,
y la sangre le chorrea
por su carita divina.
Otras de las variedades, fueron las Cuarteleras de Puente Genil, con la particularidad que la música de la Saeta recibe un sello especial. He aquí una letra:
¿Cuál de vosotros discípulos
moriréis por mí mañana?
El uno al otro se mira
y ninguno contestaba.
En el patio de Caifás
cantó el gallo y dijo Pedro;
yo no conozco a este hombre
ni tampoco es mi maestro.
Poco a poco, la Saeta Flamenca fue imponiéndose a la Saeta Llana, esta encuentra su cauce perfecto en la seguiriya, y hay buenos cantaores flamencos que la desarrollan. Destacan: la Niña los Peines, Vallejo, la Niña la Alfalfa, Manuel Centeno, el Niño Gloria...
Silencio, que canta el Gloria,
gloria de cante, Saeta
desde un balcón. En la calle
Jesús con la cruz a cuestas. *(1)
Cómo no acordarme de Joaquín Vargas Soto, el “Cojo de Málaga”, que sentía una profunda devoción por el Cristo de los Gitanos, de cuya Cofradía fue hermano mayor, al que acompañaba siempre como mayordomo y, en cada parada que hacía el trono, se plantaba delante del “Moreno” y agarrado a su muleta, dejaba que se le saliese el alma a borbotones para aliviar con su cante al Rey de los “calós”, a su Cristo amarrado a la columna, con la espalda lacerada de tantos latigazos. Él quería que cada Saeta suya, fuera un bálsamo que restañara las heridas de su Dios, de su divino “Manuel”, al que tanto amaba.
A azotes lo han sentenciao
siendo el mismo hijo de Dios.
Pare mío de los Gitanos,
que no quiero verte yo
a una columna amarrao
Le corren ríos de sangre
por su espalda escarnecía,
y no sé cómo aliviarle
el dolor de sus herías.
La fuerza del Flamenco, crea otros tipos de saetas; me refiero a la Saeta por Carceleras, que la magnífica cantaora malagueña: Lolita Parra, perfeccionó. También tenemos la Saeta por Martinetes, precisamente, la unión de este estilo con la seguiriya, dio origen, por los años cuarenta, a la Saeta Malagueña. A la nuestra, a la más difícil y bella de todas, a la que roza el límite de la perfección. Al principio se cantaba entre dos saeteros, pero hubo cantaores que completaron la unión de las dos saetas en un solo cantaor. Los protagonistas, en Málaga, fueron: Ramón de Aguadulce, Antonio Moreno, Pedro del Puerto, Pepe de la Isla y Pablo de Écija.
Una vez consolidada esta costumbre, destacaron muy buenos saeteros malagueños, como, María Navarro o María la Faraona. ¿Quién no se acuerda de María la Faraona, ¿ de la cadencia de su saeta, de su seguridad en los tonos, de su pureza de estilo y, sobre todo, de su emoción. De esa emoción que sentía al cantarle a sus Cristos y Vírgenes.
Cómo se agitaba su pequeño cuerpo, y sus brazos y sus manos. Cómo su rostro se transformaba, aflorándole el sentimiento de la fe, al ver a su Cristo de la Misericordia y a su Jesús Cautivo. ¡Cautivo de amor, Cautivo de Málaga y de todos los malagueños!.
Cuando ella murió (en el 96) le dediqué este poema:
Y va llorando una pena
el aire por los rincones,
y enmudece sus pregones
Málaga la “cantaora”
porque se ha muerto María,
María la Faraona.
La pena sin alegría,
del “Perché” a la “Triniá”,
porque ya no está María
pa’ que le pueda cantar,
en esta Semana Santa,
a su “Chiquito” al pasar.
Pero, aunque ya no esté aquí,
su recuerdo vivirá
porque el Cautivo lleva
en los pliegues de su túnica,
una Saeta enredá.
¿Y qué decir del maestro Antonio de Canillas? Inigualable en su estilo, que perfeccionó nuestra Saeta dándole su impronta y ese toque personal que le sale de las entretelas del corazón. Por suerte, todavía, seguimos escuchándolo cada Semana Santa a pie de trono o desde un balcón, en la salida y los encierros de tantas cofradías malagueñas, con la devoción a flor de piel, cantándole a sus Vírgenes y Cristos; al igual que Pepe de Campillos y Cándido de Málaga, que esta noche nos acompaña, y que impregna a la Saeta de un sello de dulzura muy especial.
Pero la Saeta es, ante todo, la nota más apasionada y sentida de la Semana Santa, es salmo doliente, expresión de una liturgia popular, sentimiento derretido, que quema las entrañas. La Saeta es un dardo que se clava en el alma, es un grito de amor y agonía, con el que el pueblo andaluz canta a sus Sagradas Imágenes, para contarles sus cuitas, para aliviarles sus penas, para ensalzar la belleza de María Santísima que, aunque transida de dolor por el martirio del Hijo, va guapa como Ella sola, como llena de Gracia que es, y bendita entre todas las mujeres.
¡Flores, vítores y rezos
para la Madre de Dios!
Que recorre su calvario
con distinta advocación.
Paz, Dolores, Soledad,
Señora del Gran Perdón,
Esperanza y Zamarrilla,
¡Madre de Consolación!
Paloma, Rocío y Estrella,
¡Virgen de la Concepción!
Trinidad, Penas y Gracia,
Santa María de la O.
Angustias y Caridad,
Nueva Esperanza y Rosario,
Amparo, Salud, Piedad,
Virgen del Santo Sudario....
Todas lleváis traspasado
de dolor el corazón,
siguiendo al Hijo que carga
la Cruz de la redención.
Que tus lágrimas divinas,
dos ríos de perlas son,
y quisiera ser pañuelo
de tu desconsolación.
Ya, todo el mundo te admira
y se acoge a tu favor,
Málaga entera te aclama
con fervor y devoción.
¡Miradla qué guapa viene
María, Madre de Dios!
¡Una sola, solo Una,
con distinta Advocación!
Y los Pasos avanzan, sucediéndose las secuencias de la Pasión, y Málaga se convierte en Jerusalén desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección. Desde la entrada de Jesús rodeado de palmas y ramas de olivo, entre exclamaciones de “Hosannas”, para seguir con la Sagrada Cena y la Oración en el huerto de Getsemaní, que culmina con su Prendimiento en el mismo.
Jamás ante el sarcasmo y la traición
sellada con un beso de veneno,
se pudo ver un gesto más sereno
frente a tanta maldad y sinrazón.
Tú sabías de Judas la intención,
y de lo escrito, a nada eras ajeno.
Y a tu amargo dolor, -clavel moreno-
se suma el de tu Madre del Perdón.
Prendido vas mi Dios como un ladrón,
prendido por un beso traicionero,
y a todos vas prendiendo el corazón.
Málaga te acompaña en tu Pasión;
Jesús del Prendimiento, es tu sendero
de luz, misericordia y Gran Perdón.
Y la Pasión sigue su cauce... Y Málaga es una gran marea de gente que se apiña para ver al Divino Trinitario, al de la túnica blanca, nuestro Padre Jesús Cautivo, que viene con sus manitas “atás”, blanco como un hermoso jazmín. Y la emoción se desborda, y los malagueños somos un inmenso corazón que late al ritmo de su paso.
Pero Él.sigue cautivo:
Va cautivo por nosotros,
cautivo por nuestro amor.
Eres el Santo Cautivo
que a Málaga cautivó.
Y es atado a una columna, escarnecido, azotado. Le han coronado de espinas y a muerte lo han sentenciado.
Es Martes Santo, y el Barrio de Nueva Málaga se prepara para sacar a sus Sagrados Titulares. Saben sus hermanos de lo largo del camino, pero les alienta la llama del amor que sienten por su Nazareno del Perdón y por su Madre de Nueva Esperanza.
En la parroquia de San Joaquín y Santa Ana,
las campanas repican de alegría.
El clavel floreció junto a la cera
y se prendió el amor en llamaradas.
Hay revuelos y vivas y piropos,
salió Nueva Esperanza
tras su Hijo del Perdón.
Al paso va la nave que surca peregrina
las calles malagueñas:
-Despacito... llevadla despacito,
mecedla dulcemente,
mitigad su quebranto;
que está María transida de dolor
por el Divino Hijo .
Y, aún así...
se mantiene serena,
intentando acallar el sollozo
que le desgarra el alma.
El rumor de la mar se hace oración,
y un rebrillar de estrellas
se cuaja en su mirada,
convirtiéndose en llanto;
dispuesto está el pañuelo
a enjugar su pesar,
mas la brisa se apresta
a secarle las lágrimas.
Nueva Málaga... vistió de verde y blanco
para abrirle veredas...
y todo fue esperanza ante su paso.
Ya Jesús va subiendo hacia el monte Calvario, no puede con la Cruz, tropieza y cae. Pero llega su Madre y hace blanco el camino.
Del barrio de la Victoria,
rodeada de claveles,
derramando pura Gloria,
viene una rosa de nieve.
Madrecita del Rocío,
¡la de la blanca mantilla!
no he visto Virgen más guapa:
¡Novia de la tierra mía!
Un revuelo de palomas, puebla el cielo de Málaga. La Señora de los ojos verdes, la hermosísima Paloma nos acoge a todos bajo sus protectoras alas.
El aire se hace risueño
cuando por la calle asomas,
y un revuelo de palomas
puebla el cielo malagueño.
Miércoles Santo –de ensueño–
perfumado de azahar.
Tu trono es un palomar
donde posarme quisiera,
para ir, Señora, a tu vera
en este peregrinar.
Se refleja en tu mirada
un gran caudal de dulzura,
que hace de la noche oscura
esperanza derramada.
Tú eres luz de la alborada
y lucero de la aurora.
¡Hermosísima Señora!
Paloma, ¡dulce María!,
acoge a esta tierra mía
bajo tu ala protectora.
Y el amor se derrama, y la libertad se hace patente, por mediación de Jesús el Rico, y todo es: Misericordia y Gran Poder.
Danos la bendición, ¡Oh Dulce Nazareno del Paso!, por esa Cruz que llevas, que es árbol triunfante para una vida nueva: bendice a éste tu pueblo.
El aire ya se viste de suspiros verdes, y de verde romero se alfombran las calle para recibir a la Reina Málaga.
La “Mocita perchelera” ya está en la calle; viene meciéndose en su soberbio trono que reluce como los chorros del oro, todo es un ascuas de luz, todo Ella es luz celestial, ¡Esperanza y Madre mía!
Dios es clavado en la Cruz, y sobre ella agoniza:
Quién pudiera Padre mío
librarte de tu agonía,
para quitarle las Penas
a nuestra madre María:
hermosa y blanca azucena.
Divino Cristo moreno,
¡ay, Jesús de la Agonía!,
porque pasara tu cáliz
yo no sé lo que daría.
En tu cara los dolores,
¡Mare mía de las Penas!
y en un derroche de amores
perfumas Málaga entera
con ese manto de flores.
Cada flor, una oración
que esta tierra marinera
te ofrece con devoción
al llegar la primavera.
Y expira Cristo, y su Santa Madre se queda traspasada de dolor, dolores que no remiten, porque su Hijo acaba de entregar el último aliento. Ya se acerca Longinos, y con su lanza atraviesa el divino costado, sangre y agua brotan de la herida, Sangre preciosa y redentora, sangre que purifica y lava nuestras culpas.
El ala de la muerte ya cayó sobre Ti. ¡Qué desolada se queda la tierra! ¡Qué angustia la de tu Santa Madre! ¡Cuántas lágrimas en el rostro de María Magdalena!
Cristo de la Buena Muerte,
mi Señor de la Legión,
sola se queda tu Madre,
a solas con su dolor.
¡Ay, mi Soledad de Mena,
soledad sin remisión.!
Y María Santísima eleva sus ojos al cielo con una amargura indefinible...
¿Quién no ha visto a Zamarrilla
la noche del Jueves Santo,
y a su Hijo crucificado,
el Cristo de los Milagros.
¿Quién no ha visto de pasar
la Amargura bajo palio,
con esa rosa prendida
en su pecho inmaculado.
Rosa que se volvió roja
porque el Hijo hizo el milagro.
Madre de la Zamarrilla,
¡ampáranos bajo el manto!,
que por tu gracia divina
eres rosa de dos barrios:
Rosa de los percheleros,
¡Rosa de los trinitarios!
...Y un viento huracanado se desata sobre el Gólgota, y una maraña de sombras nos invade.
Viernes Santo, el día se oscureciera.
Rajando el aire -como puñal de hielo-,
un toque de campana llama a duelo
porque Cristo expiraba en primavera.
Se hizo su voluntad, ya se cumpliera,
la tierra estremeció, rasgose el velo,
y a los pies de la Cruz ,y sin consuelo,
quedó una madre en soledad postrera.
Mana un silencio dolorido y fuerte,
la Vida, aunque parece, no ha acabado
y sin embargo el Hijo yace inerte.
La redención nos vino de tal suerte,
haciéndose la luz, borró el pecado
la Gracia vencedora de su muerte.
Ya, todo está cumplido. Jesús es bajado de la Cruz y trasladado al sepulcro, del que saldrá glorioso el Domingo de Resurrección.
Como gloriosa ha sido siempre y seguirá siendo nuestra Semana Santa. Esta Semana Grande, que ya está a la vuelta de la esquina.
...Y se abrirán nuestros sentidos, y seguiremos embriagándonos de emoción y belleza, de luz y de cera, del aroma de las flores y del incienso, de los sonidos de las Marchas, de las cornetas y tambores, del color y el tacto de las túnicas de los nazarenos, de la grandiosidad de los tronos y de la majestad de nuestros Cristos y Vírgenes.
Pero, sobre todo, se nos quedará clavado en el alma, ese dardo de amor infinito, ese cante que va de dentro afuera, y emprende el vuelo desde las fibras del corazón, ese ¡ay!, salido de la profundidad del sentimiento, esa llamarada de fe, que es la Saeta.
¡Silencio!, que arde la sangre
que se agolpa en cada vena,
y va desgarrando el pecho
un cuchillo de tristeza.
¡Silencio!, que mil punzadas
de dolor y de impotencia,
atraviesan la garganta
para liberar cadenas.
¡Silencio! que en vuelo alto,
desde una herida ya abierta,
hasta perderse en el aire
va el borbotar de una pena.
¡Silencio! que a pie de trono
o desde un balcón cualquiera,
el sentimiento andaluz
se derrama en primavera.
¡Silencio!, que canta el alma
con ansia de luz eterna.
Entre la Vida y la Muerte
va la fe que se renueva.
¡Silencio! que de emoción
las entrañas se le quiebran.
¡Silencio!, por Dios, ¡Silencio!
que es oración la Saeta.
CARMEN AGUIRRE
La Bandera, el Escudo y el Himno de Andalucía, son las insignias del pueblo andaluz, y sitúan su punto de partida en la Asamblea Regionalista de Ronda, celebrada el mes de enero de 1918 en los salones del Casino de Artistas.
Blas Infante realiza los proyectos a partir de unos elementos tradicionales andaluces, a los que da forma y sentido, pero que en ningún caso inventa sobre vacío. Él mismo lo expresa claramente:
“Los regionalistas o nacionalistas andaluces nada vinimos a inventar. Nos hubimos de limitar simplemente a reconocer, en este orden, lo creado por nuestro pueblo en justificación de nuestra historia”.
La Bandera de Andalucía
En dicha Asamblea se votó que la bandera andaluza estuviese conformada por tres franjas horizontales –verde, blanca y verde– de igual anchura. El color verde y blanco, asociado desde siempre a nuestra tierra; tierra, donde la savia de la esperanza corre por su entraña de olivares; manifestándose su alma en el blanco de la cal y los jazmines. Andalucía, mezcla el sol con el azul de su cielo para vestirse de verde, y se adorna con el azahar en flor, y se aroma con la verde albahaca. Por eso es de ley, que la bandera que nos representa sea de esos colores: “Verde, blanca y verde”… como cantó Carlos Cano:
De Ronda vengo,
lo mío buscando,
la flor del pueblo,
la flor de mayo.
Verde, blanca
y verde.
Ay que bonica,
verla en el aire…
El primer color verde que apareció en Andalucía fue el del estandarte de la Dinastía Omeya, allá por el siglo VIII. Dicha insignia se utilizaba como convocatoria o llamada a la oración o reunión.
Por otro lado el color blanco, en las banderas, está considerado como símbolo de paz y unidad. Fueron los almohades los que lo introdujeron en el año 1146, cuando desembarcaron en las costas de Cádiz, con la intención de unir a todos los pueblos andalusíes.
El 18 de julio de 1195 el Sultán Ben Yusuf Yaqub derrotó a Alfonso VIII en la Batalla de Alarcos. A fin de conmemorar tal gesta, se ordenó colocar una bandera verde y blanca en la Mezquita de Sevilla; aunque la primera descripción de la verdiblanca, nos la dejó escrita, un siglo antes, el visir poeta Abu Asbag, que, con delicado lirismo, la glosó en este bello poema:
"Una verde blanca
que se ha hecho de la aurora blanca un cinturón,
despliega sobre ti un ala de delicia.
Que ella te asegure la felicidad
al concederte un espíritu triunfante”.
La bandera de Andalucía traduce en su colorido, un claro mensaje de paz y esperanza. "Porque sus colores -dice Blas Infante- eran los más apropiados para representar la empresa de la restauración de un pueblo, nunca bélico y siempre creador de culturas originales, directoras de la humanidad, como lo fue Andalucía”
El Escudo de Andalucía
El escudo de Andalucía está basado en el de Cádiz, la ciudad más antigua de occidente, y cabecera de nuestro pueblo después de Tartessos. “En él figura un Hércules juvenil expresión de la fuerza eternamente joven del espíritu, domando o coordinando la fuerza instintiva de los estímulos animales, representada por los leones; e inscribiendo al pie del escudo, esta leyenda: "Andalucía, por sí, para España y la Humanidad". En esta descripción sólo falta añadir el lema latino ("Dominator Hércules Fundator) que figura sobre las columnas y que está sintetizado del escudo de Cádiz.”
El Himno de Andalucía
Los andaluces hemos tenido siempre el cante a flor de labio, nada importa que estemos tristes o alegres. El pueblo andaluz canta porque le sale de dentro, de los entresijos del alma, expresando así sus sentimientos. Blas Infante compuso la letra de nuestro Himno , que fue armonizada por el maestro José Castillo, inspirándose en antiguos cantos populares de siegas que habían sido escuchados por el Padre de la Patria, en Cantillana. La música del Himno "El Santo Dios", que se cantaba en algunos pueblos andaluces por los segadores a la salida y a la puesta del sol, fue la que dio origen al Himno de Andalucía; en cuyo texto se aúnan una serie de reivindicaciones junto a una apuesta por la solidaridad y la esperanza.
La bandera blanca y verde
vuelve, tras siglos de guerra,
a decir paz y esperanza,
bajo el sol de nuestra tierra.
!Andaluces, levantaos!
¡Pedid tierra y libertad!
¡Sean por Andalucía libre,
España y la Humanidad!
Los andaluces queremos
volver a ser lo que fuimos:
hombres de luz, que a los hombres
almas de hombres, les dimos.
¡Andaluces, levantaos!
¡Pedid tierra y libertad!
¡Sean por Andalucía libre,
España y la Humanidad!
Bibliografía consultada: “Fechas y figuras del andalucismo”
Pedro Ruiz Berdejo (Fundación Blas Infante)
Artículo publicado en la Revista "Calle del Agua" nº 6 - invierno 2004
COPLILLAS PARA ANDALUCÍA
Tierra de navegantes
y de fandangos,
Huelva la marinera,
solera y rango.
Quita el sentío
esa Virgen chiquita,
¡la del Rocío!
La que derrama sal
por la escollera,
eres Cádiz salada,
mi salinera.
¡Venga alegría!,
el duende y el compás
van a porfía.
Rumor de caracolas,
pasas y vino,
Málaga, eres la estrella
de mi destino.
Cada rincón
es puerto donde anclar
mi corazón.
Caminito del agua
mece a Granada
y la arrullan suspiros
de madrugada.
Reina moruna,
se juntó con tu sombra
la media luna.
Florecita dorada
de serranía,
alas de mariposa
tiene Almería.
De tu Alborán,
olas hasta mi playa
vienen y van.
Jaén de alfarería
y de olivares,
un inmenso mar verde
cubre tus lares.
Metal y forja,
piedras de la nostalgia
para tu alforja.
Reino de los Omeyas,
bella sultana,
misterio en celosía,
Córdoba llana.
¡San Rafael!,
siempre encuentro el camino
para volver.
Barrio de Santa Cruz
y el de Triana,
¡qué guapa está Sevilla
por la mañana!
¡Canela fina!,
el aire prende amores
en cada esquina.
Son tus ocho provincias
a cual más bella;
eres luz y esplendor,
rosa y estrella.
Y el alma mía
le entrego en estas coplas
a Andalucía.
Carmen Aguirre
2º Premio: “Día de Andalucía”
Gilena (Sevilla)
1999
Mañana, 28 de Diciembre, día de los Santos Inocentes, se celebra en Málaga la Fiesta Mayor de Verdiales. El pasado año tuve el honor de dar el pregón que abre las puertas a dicho evento, y he querido dejar entre las páginas de este blog, lo que dije acerca de esta fiesta milenaria y auténtica como son los verdiales.
PREGÓN DE LA FIESTA MAYOR DE VERDIALES
PEÑA JUAN BREVA 15 DE DICIEMBRE DE 2006
CARMEN AGUIRRE
Buenas noches, quiero empezar agradeciendo a todos ustedes vuestra asistencia y, especialmente , al presidente de la Peña los Verdiales y al de la Peña Juan Breva que es quien ha hecho mi presentación.
Plagiando una copla de verdiales, quisiera decirle que:
"Me gusta D. José Luque
por como me ha presentao,
que lo ha hecho cortito y bueno
pero mu bien arreglao.
Es para mí un orgullo, a la vez que una gran responsabilidad, dar el pregón de la Fiesta Mayor de Verdiales, en este santa santorum del flamenco, como es la Peña Juan Breva, ya que anteriormente me precedieron relevantes personas que glosaron la Fiesta con la sapiencia propia y el conocimiento de la misma.
Lo que yo pretendo, esta noche, es compartir sentimientos por lo que es nuestro; y voy a hablaros desde el corazón, desde la tierra misma, desde nuestras raíces por la que corre la savia de los verdiales.
Estamos aquí reunidos,
gentes de amor y de paz,
en torno a los Verdiales,
la fiesta más ancestral,
la que parieron los montes
entre breñas y jaral.
Estos sones milenarios,
nacidos para bailar,
esta nuestra gran cultura
que nadie puede igualar.
Sus coplas, son los sentires
de la gente popular,
gente de sabiduría
porque la tierra la da.
* Al cantar por Verdiales
mi corazón se alborota...
Engarzo copla con copla,
y me sale la alegría
desde el alma hasta la boca.
Hermosa tierra hechicera,
Málaga de monte y mar,
donde azulea la cal
y brillan más las estrellas.
Málaga, de malagueñas,
de pregones y cantares,
de pitas y de chumberas,
de viñas y de olivares,
de albahaca y yerbabuena.
Málaga, de limoneros,
de almendros y naranjales,
de retama y de romero,
de caracola y ramajes,
de bravos sones fiesteros:
¡Cuna de los Verdiales!
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Y en esta Peña Juan Breva,
de solera sin igual,
esta humilde pregonera
les ha venido a contar....
cosas que ustedes ya saben
sobre esta Fiesta sin par;
que se siente y que se quiere,
que al alma la hace vibrar:
y laten los corazones
a ritmo de Verdial.
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Diversos investigadores se han interesado por el estudio de los verdiales. Unos dicen que si proceden de la época de los fenicios, los tartesios, los romanos o los árabes; o bien, que ya estaban asentados en nuestros campos cuando Málaga nació como ciudad.
Mi querido amigo, Andrés Jiménez, gran enamorado y estudioso de la Fiesta, señala que: esta tradición es tan Ibera como la Península, y que todo el ritual de estas costumbres, gira en sus orígenes alrededor del dios Sol y la Madre Tierra.
* Al beso del padre sol
nacen nuestros verdiales;
son sencillos y juncales,
de los montes lo mejor
como puros manantiales.
De lo que no cabe duda es, de que el verdial fue y es de la gente del campo, de los partidos rurales de los montes de Málaga, porque aquí nació este fandango puro y bravío, de raíces ancestrales, que se ha ido transmitiendo de padres a hijos y que, según dice José Luque Navajas: debido a su copioso acompañamiento y a su mundo reducido, han evolucionado muy poco a través de su larga vida, conservando aún su naturaleza primitiva.
*¡Viva Jotrón y Lomilla,
Venta Larga y Tres Chaperas!,
¡que viva Casabermeja,
Jeva y Santa Catalina
que son tierras verdialeras!.
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Tierras de verdial, paisajes montaraces, cuna de tantos hombres y mujeres de corazón noble y espíritu tenaz, gente humilde y trabajadora que sintieron la llamada de nuestros cantes maternos, y nos dejaron su inmenso legado.
Fiesteros de la talla de Antonio Povea, Luis Gámez, los Calderones, Adolfo Romero, Enrique España, Isabel González, El Ruso, Malandingo, Palomo, Cinco Rales, el Luiso, el Porra o el Raicero, por nombrar a algunos de los grandes, que ya no están con nosotros.
Ellos…
Nos dejaron buena herencia,
¡lo más que se pueda dar!
todos los soles y lunas,
de la fiesta el palpitar,
sucesión de ríos y arroyos,
esencia territorial:
que de los hondos veneros
brota más claro el caudal
y la cultura del pueblo…
¡al pueblo viene a parar!
Y de esos grandes fiesteros
que están tocando en los Cielos,
a estos otros que en la tierra
nos hacen tocar el cielo.
Paco “Maroto”, “El Negocio”,
José García el “Sardina”
y Juan Gómez “Majallana”,
“Tarará” y Pepe Molina,
Pedrito y Carlos Fernández
que tiene la voz bravía,
Sergio Cuesta “el Hombrecillo”,
el “Capitán y el “Padilla”
y Rafael de la Torre
y esas mujeres divinas
que ponen su voz y el baile,
y la fiesta se ilumina:
María e Isabel Fernández,
de Roalabota mellizas,
las tres hermanas del Coto,
María Bueno y Josefina…
y toda esa savia joven
que hasta la fiesta se arriman
y que ya tienen un hueco
dentro de la fiesta misma.
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La fiesta, está rodeada de una serie de costumbres y ritos: las ermitas, los tontos, la caracola, las ánimas, los solsticios o los santos. Como todos sabéis, las pandas se reúnen en Navidad e Inocentes y en la noche de San Juan, dos fechas eminentemente católicas; pero en seguida caemos en la cuenta de que ambas coinciden con la celebración de los solsticios de invierno y verano, por lo que nos deja entrever la sospecha de su origen pagano.
* En Málaga por diciembre
florece la primavera...
cuaja el monte de colores
las pandas verdialeras
con sus sombreros de flores.
Porque los verdiales son una explosión de alegría y colorido, una comunión de instrumentos y voces, encaminados al lucimiento del baile que es el verdadero protagonista de la Fiesta.
Sol radiante en los metales,
abalorios y espejuelos,
arco iris, trascendentales,
en los lazos del sombrero.
Con cintas multicolores,
serpenteando en el viento,
va la vara del alcalde
marcando a cada uno el tiempo.
Que suene ya el violín
señalando la salía,
y que le siga el pandero
taconeando a porfía.
Prenda el ritmo las guitarras
siguiendo el mismo compás,
que repiquen los platillos
con su repiquetear
y que nos traiga el laúd
los suspiros de Ziryab.
¡Corte el aire la bandera
haciendo mil filigranas!
que el mocito que la lleva
me está enamorando el alma.
Salga la moza a bailar,
¡salga la madre y la abuela!,
resuenen las castañuelas,
que este tresillo sin par
va derramando canela.
Canela en rama, ¡gloria bendita por los cerros y lagares de nuestros montes de Málaga, a los que subíamos bebiéndonos el aire, cuajado de aromas y esencias verdialeras, al reclamo de la fiesta!, ¡a disfrutar de la fiesta!, ¡a vivir y sentir la fiesta en los caseríos o en esas reuniones puramente familiares, de los blancos cortijos que pueblan nuestros campos!
…. Y la rifa, y la broma, y la magia de nuestros sones, y el baile y la chanza, el ritmo y el compás, y una lucha de fiesta ¡y otra!, y entre medio el trago de vino o de aguardiente, y el choque, y el éxtasis y el delirio… y las coplas… esas coplas sencillas que encierran un mundo de vivencias entre sus letras. Se le canta a la tierra, a la naturaleza, al amor y al desengaño; se piropea con ellas a las mocitas, se ensalza a la fiesta y al compañerismo, e incluso están esas coplas de origen jocoso, ( tratadas con ese ingenio tan especial que tiene la gente campesina.)
*¡Saca dulces y aguardiente,
peladillas y avellanas!...
Mañana por la mañana
me van a doler los dientes,
pero eso… será mañana.
*Dicen que lo feo se pega,
aunque no es de asegurar…
pero por si acaso fuera:
¡echa un poquito p’allá
y arrímate a otro cualquiera!
*Bebí de su agüita clara
en la fuente la “Manía”,
porque allí bebió María,
que siendo fea y jorobada
le salió novio en tres días.
Y puestos a piropear, podemos decir las siguientes coplas:
*De tu madre has heredao
el garbo y la compostura,
de la nieve la blancura,
y el mismo cielo te ha dao
esa gracia y hermosura.
*Tú eres la más salerosa
pa pasear la ribera,
en medio las buenas mozas
tú te llevas la bandera
de bonita y de graciosa.
*Te voy hacé una biznaga
con estrellitas del cielo,
pa que se mueran de celos
los luceros y la luna
al ver la noche en tu pelo.
¿Y cómo no vamos a nombrar el vino en las coplas? Ese vino moscatel, néctar de dioses, tan ligado a la fiesta.
*Tierra de los verdiales
de buen cante y de buen vino,
que el divino sol que sale
va marcándole el camino
al néctar de sus lagares.
*Del naranjo el azahar,
de la mar los boquerones,
de los montes el verdial,
y pa alegrar corazones
t’os los vinos del lugar.
*Dulce como el moscatel
y rubia como el trigal,
es malagueña y juncal
la moza de mi querer
con la que me v’ia casar
*¡Vivan los montes de Málaga
y los sones verdialeros!
¡Vivan los montes de Málaga
de olivos y de paseros!,
y ese vinillo que alegra
desde el último al primero.
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*Estilo Montes o Comares,
o bien por el de Almogía…
Me gustan los verdiales
a toas las horas del día
y en toítos los lugares.
Lugares, de pura tradición verdialera, como las ermitas: de las Cruces, de Jeva o la del Partío de Verdiales, dedicada a la Virgen de los Dolores, patrona de los mismos; esa Virgencita guapa, que todos los fiesteros llevan en su corazón y en su bandera pa’ que no los desampare.
Lugares… emblemáticos, como fueron las ventas, testigos de tantas y tantas fiestas irrepetibles: Venta Alegre, Venta Nueva, Venta Galwey; o esa otra en Santón Pitar como es Venta Cárdena, en la cual se vuelve a celebrar el solsticio de verano al resplandor de las candelas, a la luz de la palabra y al son de los verdiales.
* En ese arranque de estrellas
que es los montes de Comares,
Noche Mayor Sanjuanera
para ahuyentar los pesares,
como el gran Rueda, lo hiciera.
¡Y qué decir de la Venta San Cayetano donde tenemos la cita el próximo día veintiocho! ¡Y esa mítica venta del Túnel!, cuyo ventero, nuestro recordado amigo Paco Tovar, siempre nos recibía con una sonrisa. Ese fue el punto de encuentro durante 25 años, en los cuales albergara nuestra Fiesta Mayor, y donde se juntaron por primera vez los tres estilos de verdiales.
Lugares… donde se cultiva la fiesta, como el “Pueblecillo”, Almáchar, Totalán o Benagalbón, ese hermoso rincón tan fiestero, unido a mí por lazos sentimentales, ( no en vano, mi nieta está bautizada en su iglesia de la Candelaria). Los escuchamos también aquí, en la ciudad, en el paseo del Parque, o los sábados en la Peña los Verdiales; y como esta noche, y durante los días pasados, en esta trigésimooctava Semana de Verdiales en nuestra Peña Juan Breva, que siempre ha tenido mucho que ver en lo tocante a la fiesta… y nunca mejor dicho lo de tocante.
A la vuelta de la esquina
ya está la Fiesta Mayor,
la cita en San Cayetano,
haga viento, lluvia o sol.
Allí nos encontraremos
alrededor de este son,
de nuestros sones fiesteros
que alegran el corazón.
Así, que dado el aviso
voy acabando el pregón,
estáis todos convocados
que es lo que se me pidió.
Las pandan ya están dispuestas:
¡suenen violín y pandero!,
guitarras y platilleros,
¡arriba con nuestra fiesta
que está sembrá de salero!
Y ya para despedirme
sólo quisiera decir:
que viva Málaga entera
del uno al otro confín.
Que vivan los verdiales
nuestros cantes primitivos
y esos soníos que salen
de los siglos de los siglos.
¡Que vivan los verdiales!
¡Arriba la Fiesta!
En este año de gracia, de 2007, se cumple el ciento cincuenta aniversario de la venida al mundo del “Poeta de la Raza”: Salvador Rueda Santos, figura cumbre de la poesía española, nacido en Benaque (Málaga) el día 2 de diciembre de 1857.
De todos es sabido, la universalidad del malagueño, que fue el máximo exponente del modernismo español y puso en marcha la revolución de la métrica y la esencia.
Poeta de irreprimible musa, buscó la perfecta adecuación entre la idea, el asunto y la forma de expresión, convirtiéndose en el eje de su quehacer poético. Salvador exploró todas las posibilidades inéditas en los metros usuales, no dudando en crear otros nuevos, siempre que fuera necesario. Todo es ritmo, todo en la naturaleza es dueño de un ritmo propio y el ritmo es el pilar sustancial de su universo.
Precursor de tantas cosas, Rueda, sintió una gran atracción por el mundo del cante jondo; no en vano, era hijo de la ciudad a la que D.Manuel Machado llamó la “Cantaora”, y que en tiempos del poeta, estaba en su mayor auge, debido a los grandes cantaores foráneos que en Málaga se daban cita, y a los propios de la tierra como fue el inmortal Juan Breva, con el que compartió amistad.
Su pasión por el flamenco, llevó a Salvador Rueda a reflejarlo en parte de su obra. Son muchas las composiciones del benaqueño, tanto en verso como en prosa, en las que hace alusión a ese mundo tan particular que rodeaba a la “juerga”: baile, cante, vino, palmas, jaleo, mantones de Manila, castañuelas, guitarras y un largo etc. lleno de plasticidad y colorido, como en el siguiente fragmento, del poema: “Mujer Popular”
… -Con esa voz de oro puro
cante usté otra copla reina;
pero antes beba esta caña
llena de sol y de esencia.
Colmó el vino sanluqueño
la copa larga y estrecha,
cual si echara en un estuche
ramalazos de candela;
y se saturó de aroma,
como una esponja, la siesta,
ya borracha de claveles
abiertos en las macetas.
La apuró la cantadora
cual si un topacio bebiera,
y echó al aire su garganta
esta proclama de guerra:
De sangre y oro se viste
nuestra española bandera,
no hay oro para comprarla
ni sangre para vencerla. (…)
Las composiciones populares, tuvieron gran aceptación durante el modernismo; el ensalzamiento de la belleza y el casticismo quedan patente en los poemas de Rueda, al igual que la gran diversidad métrica y estrófica.
A continuación hago referencia al “primer soneto dodecasílabo que se escribió en España; creado con elementos españoles de nuestra popular seguidilla sevillana”
BAILADORA
(Acuarela andaluza)
Con un chambergo puesto como corona
y el chal bajando en hebras a sus rodillas,
baila una sevillana las seguidillas
al ritmo acelerado que un verso entona.
Coro de recias voces canta y pregona
de su rostro y sus gracias las maravillas,
y ella mueve, inflamadas ambas mejillas,
el regio tren de curvas de su persona.
Cuando enarca su cuerpo como culebra
y en ondas fugitivas gira y se quiebra
al brillante reflejo de las arañas,
estalla atronadora vocinglería,
y en un compás amarra la melodía
palmas, risa, requiebros, cuerdas y cañas.
En el año 1892, en la revista “Blanco y Negro” se publicaron una serie de artículos cuyo denominador común era el Arte Flamenco, y a los que Rueda puso el epígrafe de “Notas de color”, ya que estaban inspirados en dibujos, de Díaz Huertas, Tirado, Araujo o García Ramos.
El autor nos va describiendo diferentes flamenquerías, y dice sobre “El Zapateado”:
… y toda la zambra, tremolina y circunstancias del zapateado, que ella arrastra, lleva, trae, mueve y zarandea con repicadillo de contrafuerte y golpes de puntera (…)
En “La Cantaora” nos da una lección de la manera de escoger las coplas según sea la vocal en que termine el verso. (Es sabido, por todos los que escribimos para el cante, que hay terminaciones que no se pueden acometer si no está la voz en plenas facultades), porque… “Entonces, ya en la última trinchera, vienen las angustias horribles, las desesperaciones tremendas, las congestiones al emitir la voz, que adquiere los visos del ópalo sin la belleza de ellos (…)
Desde la niñez, Salvador Rueda, estaba familiarizado con el flamenco; él mismo lo señala, cuando escribe: Oyendo cantar desde niño / soleares a Juan el gitano, / al compás de los duros martillos/ dando en las bigornias y tarareando/ aprendí de su música libre/ los ritmos diversos y descoyuntados (…)
Ritmos, cadencias, matices, quejíos, celos y amores, vida y muerte,… toda esa amalgama de sentimientos que, a partir del vivir cotidiano, se conjugan en el flamenco, dieron pie a que compusiera centenares de coplas. Por supuesto, unas más acertadas que otras, - visto desde la óptica de su llegada al cante- ya que en muchas se adivina un excesivo cultismo, que es innecesario para la copla flamenca, pues según la trilogía de valores que le asignaba Francisco Rodríguez Marín, la copla debe ser: espontánea, clara y sobria.
En las que reseño, a continuación, se puede advertir ese lenguaje tan impropio del cante flamenco.
Allá en el fondo del río
cuando nada turba el agua,
palpita de las estrellas
el hormiguero de plata.
Dentro de una calavera
dejó la lluvia un espejo,
¡y en él a la medianoche
se contemplaba un lucero!
Luz, y pan y albergue
gozaste conmigo,
y con un cuchillo rasgaste mi espalda
viéndome dormido.
Sin embargo, Salvador Rueda, tiene otras composiciones, ante las cuales hay que descubrirse por su flamencura. Buen ejemplo son las siguientes:
Si quieres darme la muerte
tira donde más te agrade,
pero no en el corazón
porque allí llevo tu imagen.
Rayito fuera de luna
para entrar por tu ventana,
subir después por tu lecho
y platearte la cara.
Antes de yo conocerte
soñaba que me amarías;
¡quién presta oídos a los sueños,
quién de los sueños se fía!
No soy dueño de mí mismo
ni voy donde a mí me agrada,
atado llevo el deseo
al hilo de tu mirada.
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La gran fascinación que sentía Rueda por la seguiriya, -a la que consideraba como la forma más completa de la lírica española- llevó al poeta a experimentar sobre ella; ya que, según él, es en el tercer verso en el cual reside toda la grandeza de la misma.
No soy de esta tierra
ni en ella nací,
la fortuniya, roando, roando,
me trajo hasta aquí.
Antes que agonice
taparme la cara:
si me ve la muerte, temo que no quiera
llevarse mi alma.
Tantas llagas vivas
mi cuerpo contiene,
que no hallaréis sitio donde dar un beso
porque allí le duele.
Cuando por la reja
contigo no hablo,
se me desbaratan contra los bordones
los huesos llorando.
Sobre la almohada
donde duermo a solas,
¡cuántas cosas te he dicho al oído
sin que tú las oigas!
Y como para algo está el oído…. (aunque en este caso sea a través del texto) si prestamos un poquillo de atención, y escuchamos… nos daremos cuenta, que es indudable negar la aportación de Salvador Rueda al mundo del flamenco.
Publicado en el nº 28 de "El Unicornio"
Arahal (Sevilla) 2007
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BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
RUEDA, Salvador: Ed. de Carmen Correa Cobano. Sevilla, Alfar 1994
RUEDA, Salvador: Flamenquerías. Ed. de
Andrés Raya. Córdoba, Virgilio Márquez
editor, 1983
ARREBOLA, Alfredo: Los escritores malagueños y el flamenco. Universidad de Cádiz, 1990
CARMEN AGUIRRE
Ya estamos en agosto, y Málaga “la bella”, la de la luz más hermosa, la caracola del sur de Andalucía, viste sus galas de feria.
En estas fechas la Ciudad del Paraíso, que dijera Vicente Aleixandre, es aún más un inmenso paraíso: Paraíso de la alegría y de la amistad. Aquí, el cante, el baile, el color y la diversión se dan la mano en esta Feria única.
Nuestros festejos tienen su origen en la reconquista de la ciudad, acaecida por el año 1487. La primera iniciativa partió del Ayuntamiento que acordó en 1491 celebrar una fiesta anual el día de la Virgen de Agosto, y en 1492 hacerlo el 19, día de San Luis, “en que la ciudad se ganó a los moros”.
Con mayor o menor regularidad, y en distintas fechas, se vinieron celebrando festejos en Málaga, pero fue en agosto de 1887 y con el motivo de celebrar el IV centenario de la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos cuando se recuperan estas fiestas.
Para este evento se programaron gran número de actividades públicas a fin de atraer la participación de los forasteros y las clases populares. Los espectáculos que se ofrecieron a los malagueños, fueron: dianas y retretas militares, bailes populares en la Alameda, y en las Plazas de la Constitución y de la Merced, fuegos artificiales junto a la Farola, regatas, rifas, certámenes literarios, y dos corridas de toros en la Malagueta, cuyo cartel lo componían: Rafael Molina García (Lagartijo), Luis Mazzantini, Rafael Guerra (Guerrita) y Manuel García (El Espartero).
También se celebraban actos y funciones religiosas, que consistían en la propagación del culto y devoción a la Virgen de la Victoria, Patrona de la ciudad y de la Diócesis de Málaga.
Desde el pasado siglo XX, hasta nuestros días, se sigue celebrando la feria en el mes de Agosto, aunque con algunas oscilaciones de fechas y del lugar de su emplazamiento. Emplazamientos tales, como: el Muelle Heredia, Paseo Reding, Parque, Martiricos, Paseo Marítimo, polígono de la Alameda, Carranque, el Viso, Teatinos y el actual Cortijo de Torres.
¿Quién, de los que contamos ya cierta edad, no se acuerda de nuestra feria en Martiricos?. La feria de mi infancia, la de los caballitos que suben y bajan, el látigo y la noria, las cadenas y la ola…
¡Cómo olvidar al motorista que subía por una pared vertical o el teatro de Manolita Chén!, delante del cual me paraba a ver los carteles, ya que no me dejaban entrar. Y, qué decir de las casetas de tiro al blanco y las tómbolas con su: “siempre toca”, “siempre toca”. Y metías… y te tocaba la “chochona” de turno. Y los puestecillos repletos de “chucherías”, con las rojas manzanas de caramelo, y las chufas, el coco, los altramuces; y ese dulce algodón pegajoso, que manchaba la ropa y te daba carraspera, pero que nos sabía a gloria bendita.
Recuerdo la caseta de la Peña Malaguista, a la cual me asomaba por entre su celosía, y aún retengo en mi memoria la imagen de Antonio Machín con su traje blanco, sus maracas y esa voz de gardenia, evocadora voz de inolvidables boleros. ¡Ay, feria de mi niñez!, de chocolate y tejeringos, de chumbos gordos y “reondos”, y de fuegos artificiales iluminando el cielo malagueño con sus pinceladas atronadoras de colores. Fuegos soñados y vividos desde la casa de mis abuelos, al otro lado del Guadalmedina: “Mi feria de la nostalgia”.
Y esa otra… en el Parque y en el Paseo Marítimo, feria marinera, aromada por las flores de Puerta Oscura y la brisa de la mar. Con sus casetas: “Lo Güeno”; la de la juventud, llamada “El Cisne”; y esa tan flamenca, que era la de “Los Lunares”, a la que iba Lola Flores, Ava Gadner y el irrepetible Miguel de los Reyes, por nombrar algunas de las muchas personalidades que allí se daban cita.
… Y de ahí hasta el momento actual, después de haber disfrutado en todas y en cada una de ellas, desde Carranque al Viso, o en la de Teatinos, -donde estuvo ubicada durante diecisiete años-, y en la feria del Centro con su apogeo de los primeros tiempos: las calles repletas de banderolas y guirnaldas, los coros rocieros y nuestros verdiales, el abanico multicolor de los trajes de gitana, el baile en cualquier esquina, el vino, el jamón, el calor… y la hospitalidad, que por algo reza en el escudo de Málaga. Sobre todo la hospitalidad, -condición innata del pueblo malagueño- y esa alegría desbordante, con la que atrapa a los que nos visitan. Todo se conjuga para que nuestra feria sea una de las mejores.

El Cortijo de Torres está precioso de noche y día con esas calles tan amplias, rotuladas con los nombres de artistas de la tierra: la Trini, el Piyayo, la Paula etc. etc., por donde pasean garbosos los caballistas a la luz del sol; sol que no se apaga con la llegada de la oscuridad, pues es reemplazado por las miles de bombillas que convierten el recinto ferial en un ascua de luz brillante y acogedora, como esas casetas que cada año engalanan, a más y mejor, cada una de las peñas de Málaga, que asientan sus reales en el Real y te reciben con los brazos abiertos como si fueras uno más de la familia. Porque así es nuestra Feria, especial entre las especiales, europea y abierta, donde se mezclan diversidad de gentes, culturas y folclores; y conviven el pop y la canción española, el rock y los verdiales, la salsa y el flamenco, que aquí todo tiene cabida, y la máxima es disfrutar y compartir con propios y extraños estos festejos que, con tanto orgullo e ilusión, ofrece la tierra malagueña.
Por eso: ¡Vamos a la Feria!. ¡No dejemos pasar la ocasión!. Sigamos yendo, año tras año: a los fuegos, al pregón , a la romería de la Victoria, a los toros, al Centro y al Real… hasta que el cuerpo aguante.
Carmen Aguirre
Publicado en el libro de Feria de la Peña Abadía
Agosto 2004


A LA FERIA DE MÁLAGA
¡Vaya feria con solera!
¡vaya feria de esplendor!,
la de esta Málaga mía,
llena de luz y color.
De la mar toma el salero
y del sol su resplandor,
y el garbo y el señorío
le salen del corazón.
Guirnaldas y farolillos,
mantoncillos y peinetas,
rosas, claveles, jazmines
pueblan Málaga la “Bella”.
Y el vino corre, ligero,
para aliviar el calor,
entre volante y revuelo
nos alegra con amor.
Y la Plaza que reluce,
llamándonos a la “Fiesta”:
toritos de chocolate
lidian en la Malagueta.
Javier Conde va vestido
con terno de yerbabuena;
Ortiz, de tabaco y oro,
y Trujillo, azul turquesa.
Todo es orgía de color,
embrujo, magia, armonía;
¡Málaga, la bien “plantá”,
tu feria es de fantasía!
Y cuando el sol ya se marcha
“jarto” de baile y jarana,
la luna se está vistiendo
con traje de filigrana.
La noche por cabellera…
y con gracia de gitana,
en la negrura del pelo
se prende estrellas de plata.
¡Y anda!, ¡venga!, ¡ligerito!
que vamos para el Real,
a visitar las casetas
y a cosechar amistad.
Que esta feria… no es como otras,
que aquí, todo brilla más,
que tiene abierta sus puertas
para todos por igual.
Amigo, ¡brinda conmigo!:
porque no acabe la feria,
por las mujeres bonitas
y por la sal de esta tierra.
¡Amigo, toma otra copa,
que no se acaba la Feria!

Carmen Aguirre
1º premio “Feria de Málaga”
Sindicato Nacional de Escritores Españoles
Agosto 1996
CARMEN AGUIRRE
En tal día como el de hoy, del año 2000, andaba yo con los nervios a flor de piel, pues me habían elegido pregonera del Solsticio de verano y de la fiesta de verdiales de la noche sanjuanera. Tenía que dar el Pregón en los montes de Comares... allí mismo donde Salvador Rueda escribiera, a la mañana siguiente de tal noche como ésta, un improvisado y maravilloso soneto.
Hoy quiero rememorar, lo que dije en su momento, pero voy a ceñirme solamente a lo que es la noche de San Juan y a la magia del fuego.
Y así empezaba el pregón:
A las buenas noches.
Y a la mágica noche de San Juan.
Es para mí es una responsabilidad muy grande, aparte de un gran honor, hacer este Pregón que ya hicieron en su día relevantes personas de la Fiesta y de la Poesía.
Pero....como no se trata de superar el listón, sino de compartir sentimientos por lo que es nuestro, pues, contando de antemano con vuestra benevolencia y con que la voz no me falle...
Aquí estoy dispuesta a empezar, no sin antes encomendarme al Santo de las Aguas, (cuya fiesta celebramos) para que me guíe el camino que llegue a vuestros corazones.
Y sin más preámbulos... empiezo:
Desde el principio del tiempo, desde tiempo inmemorial
hemos adorado al Fuego
igual que a una deidad.
Grecia nos lo presentó
como el más noble elemento,
es magia de pedernal
que se aviva con el viento.
Llama olímpica en los juegos,
y sangre de los volcanes,
lamparilla en el Sagrario
y calor en los hogares.
Símbolo de la pasión...
que los cuerpos al amarse,
por el fuego del amor
llegan a purificarse.
Todo, a nuestro alrededor,
destila embrujo y misterio,
que es Solsticio de verano
y noche de sortilegio.
El aire viene aromado
de jazmines y de sal,
las brevas ya están maduras
y “florecío” el azahar.
Y en esta Venta de Cárdenas,
de solera sin igual,
donde el cielo es aún más cielo
y la luna brilla más...
En esta mágica noche,
-plenilunio de San Juan-
en este lugar señero,
al pie de Santón Pitar,
esta humilde pregonera
les ha venido a contar....
cosas que ustedes ya saben
sobre esta fiesta sin par.
Sol y agua, luz y vida,
culto a la fertilidad.
Tierra que se nos agarra,
y fuego para acortar
aún más, la noche más corta,
la del Solsticio estival,
donde se encienden hogueras
para acabar con el mal;
y junto al “Júas” quemaremos
lo que no nos sirva ya.
Quememos nuestros temores,
nuestras penas y fatigas,
y echemos los desamores
dentro de la ardiente pira.
Que se convierta en cenizas
el odio y la falsedad,
que este fuego expiatorio
acabe con la maldad;
que la luz de las candelas
anule la oscuridad
y aliente la llama viva
de la confraternidad.
Saltaremos sobre el fuego
y él nos inmunizará,
mojaremos nuestros cuerpos
con el agua de la mar
y buscaremos el trébol
que la suerte nos dará.
Desde el ocaso hasta el alba
las candelas arderán,
con sus llamas alentando
al sol en su caminar.
Y en este arranque de estrellas,que es los montes de Comares,
noche mayor Sanjuanera
para alejar los pesares.
¡Huyan los malos espíritus!
¡Bailemos sin descansar!
¡Cantemos con alegría,
que el astro rey bailará
en cuanto amanezca el día!.
Y ya para despedirme
sólo quisiera decir:
que viva Málaga entera
del uno al otro confín.
Viva San Juan Bautista
y el Solsticio de Verano,
y viva esta noche mágica
en la cual nos hermanamos.
Que renazca la esperanza
como renace la aurora,
y las tinieblas den paso
al sol que todo lo dora.
Carmen Aguirre
Noche de San Juan 2000
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Comenzaba haciendo referencia al poema de Salvador Rueda, escrito en 1905, en este mismo lugar donde nos encontramos, y no me resisto a insertarlo para que todos lo disfrutéis:
EN LA CUMBRE DE SANTO PITAS
IMPROVISADO
A Perla
En la alborada de San Juan, postrado
sobre esta inmensa elevación, mi frente
se baña en mil auroras de repente,
como si el mundo hubiérase incendiado.
Es que del sol el Cáliz desbordado
sublime asoma en el altar de Oriente
a dar su comunión incandescente
y su saludo a todo lo creado.
Ante ésta, de prodigios coronada
misa del Sol, ¡oh Perla inmaculada!,
canta tu excelsitud el alma mía.
Y en nombre de San Juan yo te bautizo
sobre esta cumbre eterna, en que Dios hizo
la inmensa pila bautismal del día.
Salvador Rueda
Alborada de San Juan de 1905
CARMEN AGUIRRE
Ronda, ciudad de rica historia y auténtico prestigio. La de los apelativos admirables: “La Sultana”, la “Bella Tapada” o “la Ciudad soñada”, como dijera Rilke.
Prodigio de una arquitectura, hecha por las manos de Dios y continuada por las del hombre. Plagada de huellas, que dejaron las distintas culturas que por ella pasaron. Patria de Vicente Espinel y de tantos personajes ilustres.
Ciudad hermosa, donde las haya, que ha enamorado a poetas y pintores de todas las épocas. Cuna de grandes toreros, y serrana, y flamenca. Inmortal en el tiempo y por los siglos de los siglos. Siempre Ronda, en nuestro corazón y nuestra pluma.
Ronda, puntal flamenco por derecho propio. Cuna de grandes cantaores, como Tobalo, Paca Aguilera y Aniya la gitana. Tierra madre de la caña, el polo, la rondeña y la serrana; cantes duros, de regusto antiguo, que traspasaron los límites de sus fronteras.
Queda Ronda allí en la altura… majestuosa, señorial y flamenca. Y aprovechando el juguetillo de la “caña”, le digo: ¡Arsa y viva Ronda, reina de los cielos!
LETRAS FLAMENCAS:
LA CAÑA
Que la roca está partía
y mi corazón también:
ella herida por el Tajo
y él roto por tu querer.
Sin esperanza ninguna
yo arrastro este sufrimiento,
que ni me alumbra su luna
ni me acaricia su viento.
Eres luz y sombra,
piedra de los siglos
que se lleva en la memoria.
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RONDEÑA
Es Ronda de manantiales,
de leyenda y bandoleros…
la de toreros juncales:
de la “palma” y del “romero,
caballos y mayorales.
Ronda ¡qué bonita estás!
al clarear la mañana.
Hermosa tierra serrana,
blanqueaíta de cal,
morena y clara gitana.
Cubierto en los peñascales
aguantando el tiroteo.
Si no me matas primero,
que la mortaja te encargue
le dices al compañero.
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EL POLO
Por abajo los molinos
y por arriba las peñas,
y entremedio mis suspiros
por el Tajo se despeñan.
El romero está en el campo
y la lunita en los cielos,
y el pobre corazón mío
yo no sé adónde lo tengo.
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SERRANA
El airecillo viene
frío y cortante,
y parece un cuchillo
que abre las carnes.
Voy malherío,
necesito los brazos
del amor mío.
Yo la llamaba
y no venía.
¿Dónde está la serrana
del alma mía?
Me faltan las fuerzas
pa’ seguir viviendo,
que se me j’ace cuestecita arriba
tanto sufrimiento.
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SOLEÁ
Aunque muera en el empeño
yo te tengo que olviá;
o yo mato tu recuerdo
o él me tendrá que matá.
Ese beso que me diste,
te sirva a ti de veneno
por el daño que me hiciste.
Anoche dormí en tus brazos…
pero no fue más que un sueño
y me desperté llorando.
Yo a ti te tengo que vé
con el alma en carne viva
rabiando por mi queré.
Derrama sal
esa gitana,
primo, al andar.
Carmen Aguirre
Letras publicadas en el nº 23 de la Revista de Cultura Andaluza:
“Puente Nuevo”. Septiembre 2005
La Bandolá es el fruto de la unión del verdial con lo flamenco; y tronco del árbol genealógico de los cantes vernáculos malagueños. Su importancia estriba en que es el punto de conexión y la masa generatriz de todos los demás cantes de esta familia.
Las bandolás se desarrollan en la faja costera oriental de la provincia de Málaga y, la supremacía la ostenta Vélez-Málaga, enclavada en plena zona de cantes abandolaos. Es también en Vélez, donde por obra de Juan Breva, las bandolás adquieren su más plena configuración; y a esta ciudad se le debe la gran difusión e influencia que este cante ha tenido fuera de la provincia.
Entre las múltiples variedades de la bandolá, una de las más antigua que se conoce, es el cante de los Jabegotes, llamado popularmente cante de los marengos. Propia de las playas cercanas a la capital, debe su nombre a que la cantaban los pescadores durante las faenas más tranquilas de su quehacer cotidiano. También, aunque en menor medida, la utilizaban los cenacheros para pregonar su mercancía. La melodía de esta bandolá nos ha llegado a través de las cantaoras malagueñas Joaquina Payán, la Brígida y la Chilanga.
Que la mar está bravía
y no se puede botar.
La redes v’iá remendar
mientras espero en la orilla
a que pase el temporal.
Otro tipo de Bandolá es la Rondeña. Se trata de un fandango muy antiguo, que tomó su especial configuración durante el siglo XIX al cambiar el campo por la ciudad. Tal como hoy la conocemos es una bandolá de las más floridas.
Cuna de cantes bravíos,
la del Polo y la Rondeña...
la del romero y la breña
como un lucero prendío
de lo alto de la sierra.
La Jabera es un cante que contiene rasgos propios y, aunque arranca necesariamente del fandango abandolao, es una rama aparte que en ella termina. La cuna de este cante fue el barrio de la Trinidad, y se dice que debe su nombre a dos muchachas hermanas, que tenían un puesto de habas secas en calle Mármoles. Estas hermanas, a la hora de pregonar su mercancía, o en sus ratos de ocio, interpretaban un fandango de corte malagueño, que ellas habían configurado a su aire.
Plazuela de los Carreros,
calles: Jara y Empedrá,
Calzá de la Triniá,
en mi corazón os llevo
y no s’os puedo olvidar.
La Jabera ha estado olvidada durante mucho tiempo, cantándose únicamente en la parte de Vélez y Torrox, donde se la conocía por cante de María Tacón. Lleva sus seis tercios ligados, y pasa de los tonos graves a los agudos y viceversa. No se dan de ella variantes personales porque no se presta a ser moldeada.
Fuera de la provincia de Málaga, es en Almería, Córdoba y, sobre todo, en Lucena, donde la bandolá tiene su principal desarrollo, y adquiere una fisonomía distinta. Los fandangos de Lucena, propagados por Dolores la de la Huerta (a la cual se le atribuyen dos de ellos), y por Rafael Rivas, son motivo de orgullo para la tierra cordobesa. Sus coplas son célebres por la diversidad y gracia de sus temas.
También Cabra cuenta con sus variantes, debido al cantaor más relevante de la zona, Cayetano Muriel “Niño de Cabra; y no podemos olvidarnos de Puente Genil y su Zangano, fandango folclórico, recreado por el maestro Fosforito.
Los membrillos pintan oros
por la orilla del Genil;
y el río en su discurrir
lleva en sus aguas un tesoro.
¡Vente a la Puente a vivir!
Existen muchas variedades de bandolás, debidas a creaciones personales de cantaores malagueños, que produjeron con su fama gran número de seguidores. Así ocurre con Pérez de Guzmán, que hace suyo un fandango de Alosno amoldándolo al gusto y al toque malagueño. Del mismo modo en Granada hallaron especial eco las bandolás, y fue Frasquito Yerbabuena el creador de unos fandangos que llevan su nombre.
Repica con llanto amargo
la campana de la Vela,
y tan sólo se consuela
al escuchar los fandangos
de Frasquito Yerbabuena.
La bandolá tiene en sus notas comunes una fuerte personalidad, y es el toque de guitarra el que le imprime su carácter, que al aplicarlo a cualquier otro cante lo hace caer en el ámbito del adjetivo abandolao. Su estructura poética, es una composición de cinco versos octosílabos, con rima alterna en asonante o consonante, y que al cantarla, por repetición del primer verso se convierte en seis tercios.
Mención especial merece Antonio Ortega Escalona, de todos conocido por Juan Breva. Dotado de una gran voz y una pureza sin igual, fue el único cantaor que tuvo el honor de cantarle al Rey Alfonso XII en el Palacio Real de Madrid.
Federico García Lorca, en su Poema del Cante Jondo, le dedicó una viñeta flamenca, que decía: Juan Breva tenía/ cuerpo de gigante/ y voz de niña./ Nada como su trino./ Era la misma/ pena cantando/ detrás de una sonrisa./ Evoca los limonares/ de Málaga la dormida,/ y hay en su llanto dejos/ de sal marina./ Como Homero cantó/ ciego. Su voz tenía,/ algo de mar sin luz/ y naranja exprimida.
Juan Breva cantó por verdiales y bandolás, y sin proponérselo hizo de ellas un cante nuevo, el más difícil de todos. Tan grande fue la personalidad del genial veleño, que a partir de entonces dejaron de llamarse bandolás para ser conocidas por Cantes de Juan Breva. En estos cantes los tercios son duros y se cantan con viveza, sujetos a medida. La guitarra toca con un compás ternario y a un aire ligero, casi de verdiales. Juan Breva utilizó en su cante, junto a dos tipos de bandolás que le sirvieron de base, unos verdiales de Vélez, que aprendió de su madre, y que por su bravura hacían un remate brillantísimo.
En la Cala hay una fiesta
mi mare me va a llevar
y como iré tan compuesta
me sacarán a bailar
con mi par de castañetas.
Todo lo dicho sobre el Cante de Juan Breva, sirve también para las bandolás, de las que es el estilo más completo; y representan un eslabón intermedio en la cadena evolutiva que, arrancando de nuestros fandangos, termina en la malagueña tal como hoy la conocemos.
(Bigliografía consultada: Luque Navajas, José “Málaga en el cante”- 1988)

Trabajo publicado en la Revista “Calle del Agua”, nº 2 / invierno 2004
Hoy día 3 se conmemora la Fiesta de la Cruz de Mayo. La celebración de este evento parece tener su origen en el hallazgo por Santa Elena de la cruz donde murió Cristo, pero lo cierto es que el arraigo popular de la fiesta proviene de ciertas celebraciones de los romanos.
El símbolo de la cruz cristiana coincide con algunas de las creencias indígenas en las cuales ésta es "el madero sagrado" que representa el árbol de la vida, de las flores y de las frutas. Por ello, dentro de los rituales que se realizan en honor a la cruz, se manifiesta agradecimiento y se hacen peticiones relativas a la necesidad de lluvia para los campos; se rinde homenaje a la naturaleza y se da la bienvenida a la que se espera sea una época de buenas cosechas.
Esta fiesta, en su vertiente popular, estuvo muy extendida por toda España, aunque con variaciones muy significativas de unos lugares a otros. A pesar de ello, la celebración ha presentado siempre en todas sus manifestaciones una serie constante de elementos comunes, como es el hecho de que el centro de la fiesta sea precisamente una cruz, de tamaño natural o reducido, que se adorna con flores, papelillos de colores y multitud de elementos decorativos. A su alrededor se vive la fiesta, con bailes juegos y coplas.
LA MÁS BONITA Y FLORÍA
¡Vamos niñas, arreando!
¡Vitorilla, y tú, Carmela¡
To’ el mundo, grandes y chicos,
¡corred!, porque el tiempo vuela.
Y, pronto tiene que estar
to’ ese rincón adornao;
que la Cruz se lo merece,
que Cristo ha resucitao.
Que ya se marchó la pena
por su sangre redimía,
y Mayo viene repleto
de esperanzas renacías.
Así, ¡que andando ligero!,
que vamos a preparar
la Cruz de Mayo más bella,
más castiza y bien plantá…
que ni a la de Calatrava
le tenga ná que envidiar.
Poned los cinco sentíos,
traed lo mejó que tengáis,
pa conformar un altar
que reluzca como un cáliz.
¡Vengan cacharros de cobre!
¡y la colcha adamascá!
¡y macetas de geranios!
¡y ramitas de azahar!
Los platos de porcelana
no se vayan a olvíar;
ni el chavillo ni las velas:
que esté bien iluminá.
Y la Virgen la Victoria
tiene que tené un lugar;
que ella es la santa Patrona,
nuestra Madre celestial.
Y aunque el patio esté cuajao
de enredaderas y lilas...
colgad sobre aquel testero
los mantones de Manila.
¡Qué belleza,! ¡qué colores!
¡qué flecos y qué enrejaos!
¡Mira, qué gloria bendita
que no parecen bordaos!:
son iguales a un jardín
de florecillas sembrao;
donde anidan ruiseñores
y ensayan vuelos, mil pájaros.
¿No escuchas el aleteo?
¿Seguro que no has notao…
como un vientecillo fresco
de claveles perfumao.
¡Ay!, y en medio de to’, la Cruz
más bonita y más floría
que se ha visto en esta tierra
de la baja Andalucía.
Y a sus pies rindiendo honores,
aromaítas de sal
hay conchas y caracolas,
-emblemas de mi ciudad-,
cogías en el rebalaje
donde las besa la mar.
Y ya que está to’ dispuesto
vamos la fiesta a empezar:
que suene ya la guitarra
y se arranquen a cantar,
que el vino corra ligero…
y una copa, ¡y otra más!,
y que derramen su arte
las muchachas al bailar.
Que no hay otra Cruz de Mayo
más malagueña y juncal
que esta que tenéis delante:
¡que no se puede aguantar!
CARMEN AGUIRRE
1º Premio “Versos a la Cruz de Mayo” 1999
Casa de Melilla en Málaga
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COPLILLAS DE LAS CRUCES
“Cruces de Mayo”, en Málaga,
¡qué tradición!,
ponemos en su fiesta
to’ el corazón.
Soles y lunas,
cada uno de sus barrios
está haciendo una.
Subiendo a la Cruz Verde
y al Altozano,
hay una que es de cobre
y ecos gitanos.
Y en los Percheles,
de matas de romero
y de claveles.
Que a la de la Caleta
la han adornao
con mantilla de blonda
y un sol dorao.
Y en la Victoria
con canelita en rama,
que es pura gloria
La cruz del Molinillo,
¡punto y aparte!,
con ramitas de olivo
puestas con arte.
Lirios y rosas,
es la de Capuchinos
bien primorosa.
Mi corazón cautivo,
prendido está,
de la que ha preparao
la Trinidad.
¡Que viva el Palo!,
que Cruz tan marinera
la que han montao.
Pedregalejo ha puesto
entre las flores,
cristalitos del mar
de mil colores.
¡Yo me hago cruces
al ver a cada cual,
como reluce!
CARMEN AGUIRRE
1º accésit “ Coplas a la Cruz de Mayo” 1999
Casa de Melilla en Málaga
¿QUÉ TIENES, ANDALUCÍA?
¿Qué tienes, Andalucía,
que haces arder las entrañas?
¿Qué embrujo guarda tu seno?
¿Qué misterio de sultana?
Filigrana de colores,
el sol prendiéndose en ascuas;
la noche herida de amores
por mil alfanjes de plata.
Clavellinas y azahares,
espinas, ¡sudor y lágrimas!;
el alma se regocija,
¡el corazón se desangra!
Corceles que se desbocan
al escuchar la guitarra,
y van brotando quejíos:
se enciende en el pecho fragua.
¿Qué tienes Andalucía?,
¡la que llora cuando canta!
desde Jaén a Almería
la pena de una Taranta.
Bajan de Sierra Morena
hasta Córdoba “la llana”,
jacas con alforjas llenas
del aire de la Serrana.
Cargamento de salero
cruzando por la bahía,
Cádiz lleva en sus veleros
los cantes por Alegrías.
Por Huelva la “marismeña”
van y vienen cabalgando
entre pinares y arenas
los ecos de los Fandangos.
El Sacromonte esparciendo
los soníos de la Zambra,
suspiros moros tejiendo
Granaínas en la Alhambra.
Y hace falta ser torero
pa’ lidiar tal maravilla,
toro negro en el albero:
la Soleá de Sevilla.
Arabescos de locura
que estremecen los cimientos,
la Malagueña es ternura
poesía y sentimiento.
¿Qué tienes Andalucía
que derrochas tanto arte?
¡Qué fuego tan encendío!
¿¡Qué hechizo esconde tu aire!?
Crisol de pena fundía
con el duende y con el cante.
¿Qué tienes Andalucía?...
¡que no se lo explica nadie!
Carmen Aguirre
1º premio Certamen Poético “Día de Andalucía” , de Gilena (Sevilla) 1997
Poema publicado en el libro: “Poetas del pueblo andaluz al final del milenio”
Me he aventurado ¡por fin! ha emprender la gran odisea. Yo que soy una inepta en estos menesteres de internet, y que me lío como una calabaza, incluso a la hora de mandar un mensaje, he empezado a escribir un blog personal.
¡Y heme aquí!, batallando con esto de la configuración, los colores o la manera de subir archivos. Pero, pienso que, poquito a poquito, conseguiré llegar a buen puerto y compartir esos escritos que a través de los tiempos he ido acumulando.
Espero que las Musas me sean propicias para, en un futuro, poder seguir expresando mis sentires. Y si de vez en cuando consigo que surja el “Duende”… yo me daré por bien pagá.
Carmen Aguirre
CARMEN AGUIRRE
Málaga, tierra por excelencia “Cantaora” como dijo de ella D. Manuel Machado, es la cuna de los Verdiales, máximo exponente del folklore malagueño. Aquí nació este fandango puro y bravío, de raíces ancestrales, que se ha ido transmitiendo de padres a hijos y que, al estar circunscrito a un mundo muy reducido, ha evolucionado muy poco, conservando aún su naturaleza primitiva.
Los orígenes de los Verdiales se pierden en la noche de los tiempos; podríamos aventurarnos a la creencia de que son anteriores al cristianismo, ya que en el museo de Nápoles se conserva un mosaico de Pompeya, que reproduce lo que podría ser la primera “Panda de Verdiales”. Los instrumentos, platillos y pandero que tienen dos de las figuras, y la forma de tocarlos, es muy similar a las “pandas” posteriores; incluso observamos que llevan la cabeza ataviada con una corona de flores, precursora del sombrero verdialero.
Los Verdiales se cantan con acompañamiento de varios instrumentos de cuerda y percusión, al conjunto se le denomina “Panda”, y está formado generalmente por un violín, dos guitarras, un gran pandero y dos pares de pequeños platillos; el cantaor suele ser uno de estos mismos músicos. La letra tiene la base métrica de una quintilla, que se amplía al cantarse por repetición de uno de sus versos. Su melodía sacrifica el melisma por la exigencia del compás, supeditándose el lucimiento del cantaor, al verdadero protagonista que es el baile, éste puede hacerse individualmente, por parejas y en tresillo. En el primer caso suele llevar el bailaor una bandera nacional, que hace evolucionar con gran habilidad y donaire. A esto le llaman “bailar la bandera”.
La práctica del cante, toque y baile de los Verdiales ha sido siempre privativa de la clase campesina; y la “Fiesta”, como se le llama, está rodeada por una serie de costumbres y ritos. Hay que tener en cuenta que esta “fiesta” es de tierras altas, y curiosamente está más viva en las solanas.
*Al beso del padre sol
nacen nuestros verdiales;
son sencillos y juncales,
de los montes lo mejor
como puros manantiales.
Según las zonas geográficas se aprecian en el toque de los verdiales, diferencias ostensibles que se traducen en sendas variedades de estilos. Así distinguimos tres zonas: la de Almogía, la de los Montes de Málaga y la de Comares. En Almogía el pandero es más pequeño y se trabaja menos que en la zona central, en cambio los platillos los repican prodigiosamente. Igual ocurre en Comares, donde incluyen en la “panda” un laúd, como instrumento exclusivo de la zona.
* Estilo Monte o Comares
o bien por el de Almogía;
me gustan los verdiales
a t’oas las horas del día
y en toítos los lugares.
Hay que distinguir dos fechas claves en las que se reúnen las “pandas” de verdiales, estas son: el solsticio de invierno (día de los Inocentes) y el de verano (noche de San Juan). Aunque ciertas zonas añaden algunas más; como la festividad de San Andrés y la del Viernes de Dolores (Patrona del Partido de Verdiales), de donde este cante toma su nombre.
He aquí, unas letras alusivas al solsticio de invierno y verano:
* En Málaga, por diciembre
florece la primavera…
cuaja el monte de colores
las pandas verdialeras
con sus sombreros de flores.
* Las doce ya van a dar
y hay fiesta verdialera…
y yo seré la primera
que esta noche de San Juan
le prenda fuego a la hoguera.
Cada “panda” es presidida y dirigida por un cargo especial al que llaman “alcalde”, el cual lleva una pequeña vara forrada de cintas de colores. También van muy adornados de flores, espejillos, abalorios y cintas los sombreros. Curiosamente, este tipo de sombrero sólo lo llevan los hombres, y se reservaban para la fecha del veintiocho de diciembre; aunque hoy día se utiliza en todas las actividades de las “pandas”, a cuyos miembros se les designa con el apelativo de “fiesteros” o “verdialeros”.
La temática de las letras de verdiales, son alusivas a las cosas de esta tierra : sus campos, sus costumbres, la naturaleza, el sol, la luna etc. También tocan otros temas, como pueden ser: requiebros a las mujeres, alusiones a la “fiesta”, e incluso están las de origen jocoso, (tratadas con ese ingenio tan especial que tiene la gente del campo).
* Hojita de limón verde
y flor blanca de azahar…
sale mi niña a bailar,
y un rayo de sol se prende
en sus enaguas bordás.
* Dicen que lo feo se pega,
aunque no es de asegurar.
Pero por si acaso fuera…
¡echa un poquito p’allá,
y arrímate a otro cualquiera!
* ¡Vivan los montes de Málaga
y los sones verdialeros!
¡Vivan los montes de Málaga,
de olivos y de paseros!...
y ese vinillo que alegra
desde el último al primero.
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Sol de hoguera en los metales,
abalorios y espejuelos,
arco iris, trascendentales,
en los lazos del sombrero.
Con cintas multicolores,
serpenteando en el viento,
va la vara del alcalde
marcando a cada uno el tiempo.
¡Corte el aire la bandera
haciendo mil filigranas!
que el mocito que la lleva
me está enamorando el alma
Salga la moza a bailar,
¡salga la madre y la abuela!
Resuenen las castañuelas,
que este tresillo sin par
va derramando canela.
Suene el violín por lo bajo
o, bien, a vara “corría”
y que le siga el pandero
taconeando a porfía.
Prenda el ritmo las guitarras
siguiendo el mismo compás,
y que nos traiga el laúd
los suspiros de Ziryab.
Que repiquen los platillos
con su repiquetear
y que los sones bravíos
se esparzan por el lugar.
Que vivan los verdiales,
nuestros cantes primitivos,
y esos “soníos” que salen
de los siglos de los siglos.
¡Que vivan los Verdiales!
Hasta aquí, una exposición a vuela pluma, sobre los Verdiales, este fandango milenario y auténtico de los montes de Málaga. Estos sones bravíos y ancestrales, que arrancan del costillar de los siglos y hacen que el corazón se nos incendie al oír su compás. Así, que sólo me resta decir: ¡ARRIBA LA FIESTA!
Bibliografía consultada:
LUQUE NAVAJAS, JOSÉ: “Málaga en el cante” (1988)
páginas 39 a 44
Carmen Aguirre
Artículo publicado en el nº 15 de la Revista “El Unicornio”
de Arahal (Sevilla) septiembre 2004